El control del juego lo imponía “El Portugués” Valdemar

Serio, audaz e inteligente tiene que ser el árbitro para no dejarse llevar por los engaños que traman, partido a partido, los jugadores.

“Siempre estuve ligado al fútbol. No seguí porque no me gustaban los compromisos, pero de chico jugué en Sporting (Portugal), en Canale y Río Negro cuando llegué a Roca. Sin embargo llegué al referato porque tenía un tío que arbitraba y de él aprendí cosas también. Acá Gémino Díaz me hablaba mucho y conformamos un grupo de unos siete árbitros, se pagaba bien y eso ayudaba a mi familia”, recordó Valdemar Marques Aparicio (El Portugués para los de confianza) en charla con La Comuna.

Y mientras nos presentamos en la entrada del living de su casa nos enseña, “Este fue uno de los mejores jugadores de Europa, un número dos excepcional. Jugaba conmigo en Benfica”.

El Portugués no deleita con su timbre de voz particular, hablando sobre su ex compañero: Germano de Figueredo (Sporting y luego Benfica), y empiezan las anécdotas y recuerdos.

P- ¿Cuándo llega a Roca?

R- Llego con 18 años, tenía familia acá.

P- ¿Por qué el fútbol?

R- Allá en Portugal jugaba. Yo tenía dos puestos: era dos o cinco. Lo que pasa que de la barra fui el único en hacer el secundario, tenía otras ideas yo. Nunca me interesó el fútbol para jugarlo.

P- ¿En qué equipo llegó a jugar en Roca?

R- No me gustaban los compromisos del jugador de fútbol. Acá jugué en Río Negro y Canale, pero un poco tiempo. Jugaba con los Baeza, Garabito, entre otros. Una vez le hice un gol a Canale jugando para Río Negro y se me enojaron.

Una tarea que quedó en la historia, Valdemar y el uso del silbato.

P- ¿Cómo llega al arbitraje?

R- Además de los conocimientos, yo tenía un tío árbitro y eso tuvo incidencia. Igualmente arbitré poco tiempo acá (Liga). También fui árbitro en Estados Unidos, ahí se hablaba menos, eran más estrictos todos.

P- ¿Qué colega recuerda?

R- Y un par, por ejemplo: Natalini, Sampietro, Mercado. El presidente del colegio de árbitros era Gémino Díaz. En ese tiempo había pocos árbitros; El “colorado” Cesari era el que mejor arbitraba en mi opinión. El presidente de la Liga era Zarraga.

“Como habían pocos árbitros uno le tocaba hacer lineman en tercera o reserva y después te tocaba hacer de referé en Primera”. También me acuerdo que me llevaron a dirigir a la liga de Plaza Huincul o Zapala”, se explayó El Portugués.


P- ¿Un partido picante que recuerde?

R- Yo nunca tuve un problema con nadie. Círculo con Regina eran partidos bravos. Ir a la cancha de Huergo también se ponía lindo, iba mucha gente a ver esos partidos. Los de Círculo decían que yo era hijo de uno, pero era al revés, siempre le echaba uno en tercera y por esos los de primera no querían que los arbitrara (risas).

P- ¿Le pagaban bien?

R- Si. Se ganaba como 500 pesos, era buena guita, me tenía que aguantar las puteadas nada más (risas). Yo tenía buena amistad con Gémino Díaz y nos apoyábamos mucho. Uno de los mejores partidos que me tocó dirigir fue el clásico de Regina, Círculo-Atlético.

P- ¿Otro deporte?

R- Básquet. Lo practiqué en Lisboa, yo tiraba los tiros libres “a lo panadero decíamos allá”, así de abajo hacia arriba, pegaba en la tabla y entraba. Ahora se tira desde arriba, que se yo, más difícil.

Valdemar recordando a Germano de Figueredo, desde la plana del periódico portugués.

Anécdotas que le dejó el arbitraje…

“Una vuelta en Mainqué había un jefe de policía que estaba adentro de la cancha y un jugador rival se golpeó y cayó. El policía lo sacó de una pata arrastrando”.

“Si no jugabas al fútbol que ibas hacer. Cuando vine a Roca en la esquina del autódromo nos juntábamos unos 20 contra 20 y pateábamos todos los domingos. Ahí aprendimos a gambetear”.

“Cuando te caías en las canchas te llenabas de espinas, esas pata de gallo”.

Muchas veces cuestionados, los árbitros encuentran mucho apoyo en sus seres queridos. A días de cumplir sus primeros 87 años Valdemar se permitió ir al pasado para reflotar una época donde, también, el fútbol pedía a grito el referato.

Si el finde no hay árbitros no habrá partido y, entonces, el gol estará lejos de convertir alegrías.

Datos y su familia

Valdemar Marques Aparicio nació el 16 de octubre de 1932.
Junto a su señora (Delia) tuvieron tres hijos: Sergio, Elena y Marcelo.
En lo laboral, primero fue embalador, luego, como yo tenía estudios, “cholo” Armada le preguntó si quería estar como encargado y ese fue su nuevo cargo en el establecimiento. Después trabajó con Roberto Aguirre (en la concesionaria de autos).

Valdemar atendió a La Comuna en su casa del barrio La Rivera, junto a uno de sus hijos: Marcelo.

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