Marcelino Manso, un apasionado del arco

Su personalidad suele ser especial, distinta a la del resto de sus compañeros: el portero.

El suyo sigue siendo el puesto más incomprendido seguramente ingrato ya que su objetivo es privar a los aficionados del equipo rival: el gol.


Durante los años 50 y 60 atajó en los arcos de Tiro Federal y Argentinos del Norte un tal Marcelino Manso ( hoy 84 años).
Muchos, todavía, rememoran enormes atajas de él.

“Hasta donde podía las tapaba; el arco me gustó de chico. Era un arquero de abajo de los tres palos que le gustaba mandar y gritar en las salidas”, se identificó Manso durante la charla que le propuso La Comuna.

P- ¿Cuándo empieza a jugar?
R- Empecé a jugar de chico, pero diríamos que a los 15 años ya estaba decidido a ser arquero porque me tocó integrar -dos años consecutivos- el seleccionado de fútbol de la zona en los campeonatos Evita. En la Liga Deportiva empecé jugando en Argentinos del Norte, y cuando se arma la Liga Mayor me contrata Tiro Federal; me llevaron a la sede de calle Tucumán y ahí me sacaron fotos, estaba firmando mi primer contrato.

P- Un ídolo
R- Soy hincha de San Lorenzo de Almagro, por ahí viene mi ídolo.

Equipo de Tiro Federal en Temuco, Chile. Los roquenses ganaron el cuadrangular que afrontaron.

P- ¿Ganó algún campeonato?
R- Si, en Tiro y Argentinos. Y cuando fuimos a Chile también ganamos un cuadrangular importante, lo mejor mío estuvo en Tiro Federal.

“Manso, Guzmán, Cufoni, Costanzo, Damborearena, por ahí te voy sacando algo de mi defensa en Tiro Federal, teníamos un buen equipo”, se explaya Manso.

Estar colocado en el punto justo es la gran sabiduría del arquero. Manso “mataba” los tiros violentos, a media altura, sin molestarse mucho. A esa temible pelota con hambre de red, con las dos manos la aprisionaba y, además, era suya en el aire cuando salía con un grito a desactivar los centros.

P- ¿Algún buen jugador de la época?
R- Paolucci era bueno. Pacheco de Regina, esos eran los delanteros que me gustaban a mi. Pero la verdad es que pasaron muchos buenos jugadores por la zona en los años 60; en la Liga Mayor se jugaba fuerte y los equipos estaban bien armados, te nombro a Pacífico e Independiente de Neuquén, Cipolletti, San Martín, Regina, Círculo, Cinco Saltos, Italia Unida y otros más.

P- ¿Tiro Federal o Argentinos del Norte?
R- Los dos (risas…). Jugué para los dos y salí campeón en los dos.

Los primeros años de Marcelino Manso en Tiro Federal.

P- ¿Cuál era el partido esperado para jugar?
R- El clásico era Italia Unida, ese era el partido que esperábamos y queríamos ganar. Pero también eran lindos los partidos con Argentinos, Experimental, Canale, que también eran equipos de la ciudad y que cuando nos enfrentábamos la gente se volcaba a las canchas.

“Yo de chiquito ya estaba parado en el arco. Mira esta copa, me la entregaron en los Evita de 1950”, nos exhibe orgulloso Manso.

Me hablaba que firmó contrato cuando fue a Tiro. P- ¿Le pagaban bien?
R- En la Liga Mayor había unos cuadrazos; se jugaba a cancha llena y los jugadores ganábamos buena plata, alcanzaba. Pero también labure en la telefónica y con mi padre, él tenía carnicería en La Pampa y Mitre.
“Un inicio de año fuimos a Temuco (Chile) con Tiro y ganamos el cuadrangular. Fue muy lindo porque fuimos por dos partidos y terminamos jugando como cinco, las recaudaciones andan bien; también me toco integrar los seleccionados de la liga de Río Negro; me tocó enfrentar al “nene” Sanfilippo cuando vino Bánfield a jugar contra Tiro Federal a nuestra cancha; otro año vino Chacarita y también estuvo en el arco. Hay muchos lindos recuerdos”, trae al presente Manso.

Los hemos visto con cinta en el pelo, rodilleras, gorras. P- ¿Atajó siempre con guantes?
R- Si sí. Me obligaban. También usaba una rodillera de color blanco.

Otra de las formaciones de Tiro Federal, con Manso custodiando el arco albiceleste. De fondo la visera y su tribuna repleta.

P- ¿Su secreto en el arco?
R- Y…(risas). Yo gritaba cada vez que salía a buscar una pelota. La visera de calle Moreno se llenaba, era hermoso jugar en esa cancha.

Nostálgico, de frases cortas. Para Manso el arco sigue siendo un espacio para la charla. “El gran arquero no vuela mucho. Sabe dónde irá la pelota”, explica en otro gran acierto Manso.
Los arqueros dicen, están hechos de otra pasta. Son especiales.

Los arcos y la visera de calle Moreno y av. Roca

Puede el tiempo acabar con lo material, lo que no podrá nunca el tiempo es borrar recuerdos.
Manso en sus relatos nos introdujo una y otra vez en la cancha de Tiro Federal, esa que fue escenarios de noches memorables, de domingos únicos.
Los “albicelestes” la disfrutaron mucho, pero también otros: las grandes definiciones de la Liga Deportiva Río Negro, Copa Boscacci, por ejemplo, se desarrollaban ahí, en Moreno y av. Roca.

La piqueta del progreso paso por avenida Roca y Moreno. Demolición del estadio de Tiro Federal en 1975.


Ahí entró Bánfield en 1967 con el “nene” Sanfilippo, Ramos Delgado, Lebb y cía; entró el Green Cross de Temuco; los seleccionados de Mendoza y Valle Inferior también. Un día lo hizo el wing Orestes Omar Corbatta. Y a Moreno y av. Roca iban todos.
Pero, en un despertar de otoño de 1975 la piqueta del progreso empezó con la demolición del estadio. Tumbaron paredones, arcos, la visera, tribunas, el tanque de agua. Sacaron todo.
Queda, por suerte, la memoria de Manso y otros más, para que la historia siga siendo historia.

Su familia, virtudes y su pasión por San Lorenzo

En Stefenelli, sentados en el living de su casa y con el sonido radial de fondo, Marcelino Manso se predispuso a recordar. Nació en el año 1935 en General Roca, lugar al que destaca en su vida y al que eligió siempre para vivir y formar su familia.

Su papá era Español y junto a Carmen, su mamá, se convirtió en único hijo varón (además de una hermana).

Archivo: medios regionales hablando de Manso, destacando sus virtudes.

Confiesa que el arco lo atrapó de chico; se plantó firme bajo los tres palos cuando representó al seleccionado local en los Juegos Evita en el 50, en Buenos Aires.

Ya atajando en Argentinos del Norte se destacaba por una elegancia y un estilo que lo hicieron inconfundible, tanto que, advirtiéndolo, Tiro Federal lo incorporó a su elenco en los años 60, época donde el “albiceleste” hizo historia en la Liga Deportiva Río Negro y, seguido, en la denominada Liga Mayor. Señaló una etapa en el progreso creciente de la popular entidad roquense y el fútbol profesionales de la región.

Manso, cometan los aficionados, se arrojaba a los pies de cualquier adversario con una valentía que llegó a ser temeridad; salía a buscar los centros con firmeza y un grito particular.

Fanático del club San Lorenzo de Almagro. El por qué…? se enamoró de ese equipo campeón del 46 que tenía el Trío de Oro (Pontoni, Martino y Farro) y en el arco a Blazina, uno de sus primeros espejos.
De chico llenaba el álbum de figuritas “laponia”.

Y nos confiesa, “completé el álbum y me gané una pelota, no la usaba para no rayarla, sabes como la cuidaba”.


Manso ensayó grandes voladas apoyadas en sus reflejos, reacción y un gran uso de sus piernas.

Editor Picks