Barrio Industrial: entre los galpones abandonados hay una historia que vale oro

Por Florencia Bark y Carlos Castillo

El espíritu productivo de mitad de siglo XX perdura en un antiguo barrio de Roca. Un viaje en el tiempo por los galpones vacíos, donde miles de obreros forjaron las “décadas doradas” de Roca.

Esos fueron años dorados, lejanos, olvidados en los recuerdos de algún oxidado galpón de Villa Industrial. Recorrer las 28 manzanas del barrio de Alsina a Brasil y de Avenida Roca a San Juan, es un viaje en el tiempo. Roca era otra hace más de medio siglo.

El abandono y desarraigo impregnado en los viejos galpones y las máquinas obsoletas, siguen a quien camine por las veredas del barrio, como un pasado que quiere volver, pero se fugó.

Lo que quedó de la faceta pujante y productiva de la ciudad son ruinas y todavía aparece como un eco, queriendo volver. Olor a taller y oficios, paredes desgastadas, candados en las gigantezcas puertas de chapa de los galpones cerrados, colores fríos y el gris abundante en las viviendas de antaño.

Destilería “La alcoholera” en Avenida Roca y Tres Arroyos, hoy funciona un boliche bailable

Hace más de 60 años nacía allí el polo fabril de Roca en las tierras de López Lavayén, que comenzó a gestarse en la década del ‘40 cuando se asentó la destilería San Martino, más conocida como “La Alcoholera” (en Tres Arroyos y Avenida Roca), la primera fábrica que se construyó en las tierras del actual barrio Industrial.

Perdidas en el tiempo quedaron las voces de los obreros que con su fuerza de trabajo hicieron el prestigio de las gigantes fábricas de conserva de tomate, como Indar y Gamar, la destilería San Martino, la Cooperativa Valle Fértil enfrente, la metalúrgica Taime y también Rocafé, de las más contemporáneas.

Ex Indar, la fábrica de conserva de tomates (Alsina y Misiones) Hoy edificio abandonado (Foto: Gonzalo Maldonado)

El recuerdo de quien fuera un niño, lo dice todo. “Terminabamos la escuela y te ibas a algún taller, ahí te daban un pincel y agarrabas una changa”, contó Carlos Curzel, director del Museo Histórico Lorenzo Vintter.

Cuando era pibe me impactaban los talleres mecánicos. Los galpones de fruta siempre nos daban trabajo”

Carlos Curzel, director del Museo Histórico Vintter

“Eran las épocas donde siempre había trabajo en Roca”, rememoró. “En la década de los 40 había cantidad de talleres de muebles, de puertas, carpinterías, herrerías, materiales de construcción. Había un despliegue de industrias y mucha gente ocupada”, agregó.

Ex Gamar, fábrica de conserva de hortalizas y posterior sidrera “Sidral”, en Avenida Roca y Brasil. Hoy funciona un centro cultural. (Foto: Gonzalo Maldonado)

“El barrio Industrial apareció después, con sidreras y conservas”, comentó. Lo principal giraba en torno a la producción de insumos para fruticultura o sus derivados.

Esas empresas “familiares” comenzaron a instalarse en el gran descampado que hoy es Villa Industrial, considerado “las afueras” del pueblo en aquel entonces ya que el ejido urbano era de Alsina hasta el Canal Grande y de Mendoza hasta San Juan.

En los ‘50, la fruticultura ya marcaba el norte de lo que sería la base de la economía regional, pero los hijos de los pioneros y los nuevos roquenses comenzaron a crear emprendimientos de manufacturas.

El investigador Enrique Rivas trabajó en los orígenes de ese barrio y la periodista Mariana Benítez fue quien reconstruyó esa historia en un artículo de “Diario Río Negro” publicado el 1 de septiembre de 2009.

Después de la fábrica de alcohol, en 1958, los hermanos Francisco y Ceferino Pedro Ullmann crearon “Taime”, una industria metalúrgica (calle Tres Arroyos) que se ocupaba de la construcción de tanques y chasis para pulverizadoras.

Ex Taime, metalúrgica, en Alsina y Tres Arroyos, hoy es un gimnasio. (Foto: Gonzalo Maldonado)

En la esquina Roca y Brasil funcionaba la empresa Gamar, fundada por García y Martínez Barboza y que hacían conservas de hortalizas. Luego en el edificio pasó a funcionar una sidrera de nombre Sidral y más tarde una industria láctea.

En Alsina y Misiones, donde se sentaba el mayorista “Marolio”, supo ser el lugar de “Indar”, otra reconocida fábrica de conserva de tomates que empleó en su mejor momento a más de 1000 obreras, y cuyas instalaciones estaban rodeadas de plantaciones de tomate en aquella época.

Cuando llegó Rocafé a Villa Industrial, estaba rodeada de baldíos. Luego llegaron Pili y otras empresas”

Eduardo Valenzuela, ex trabajador de Rocafe
Ex Rocafé, fábrica de café, en Brasil y Don Bosco, hoy es un supermercado chino. (Foto Gonzalo Maldonado)

En calle Don Bosco, Jacobo Mutchinick puso su fábrica de cal, que producía cal en bolsas que se distribuía en la región. En la intersección de Alsina y Neuquén funcionó durante muchos años la fábrica de mosaicos de Juri.

En 1972, se instaló Tecindal de los ingenieros Enrique Sadler y Gerardo Stahl que se dedicó a la fabricación de prototipos para tecnificar la fruticultura de poscosecha ocupando a unos 60 trabajadores. Imepa, era una metalúrgica de la familia Gargini y fue muy importante en la vida del barrio desde su creación en 1960. “Se dedicaba a la fabricación de equipos para la industrialización de la fruta”, según el artículo citado.

Metalúrgica. Foto: Gonzalo Maldonado

Los autores dejan entrever que la vida fabril del barrio duró alrededor de tres décadas. “Se interrumpe cuando en 1973 se crea el actual Parque Industrial sobre un predio de 320 hectáreas que el municipio compró a la Colonia Penal” y muchas empresas de capitales roquenses se mudaron al nuevo emplazamiento. Pero no sólo eso. Muchas otras, por los vaivenes de la historia y decisiones políticas de los gobiernos, se vieron forzadas a cerrar sus puertas tarde o temprano, sepultando para siempre ese polo pujante, que dio a General Roca una identidad propia.

Había una pujanza impresionante. Que no se pierda lo que era vivir en esa época cuando uno iba a trabajar alegre”

Juan Carlos Ponce, ex obrero de fábrica “Maiolino”

Pasaron los años y en la actualidad la mayoría de esos inmuebles han pasado a convertirse en boliches, gimnasios, supermercados, talleres, salones. Muchos de esos son edificios abandonados.

  • 6 fábricas importantes tenía este barrio en llos 50. Dos, Gamar e Indar, elaboraban conservas de tomate.

Ver nota relacionada: Los fideos de Maiolino entre los mejores recuerdos de Juan, ex obrero de la fábrica


“Los barrios surgieron por el trabajo en las tomateras”


Eladio Muñoz y su familia, dueños de la empresa frutícola San Formerio, fueron parte de esa historia. A sus 13 años, Eladio junto a su padre Lorenzo, su madre y su hermano -quienes habían emigrado desde España- empezaron a cultivar tomate (1956) en las tierras donde hoy se asienta Villa Industrial.

Foto: Gentileza familia Muñoz

“Arar la tierra en lo que fueron años de potrero”. Así fue construir a fuerza de trabajo un polo productivo en esa zona, tal como lo expresó Muñoz a “La Comuna”, a sus 76 años.

Debajo de las casas del barrio aledaño a las 827 Viviendas, están las raíces de lo que fueron inmensas plantaciones de tomate, de más de 10 hectáreas, uno de los principales cultivos en Río Negro a la par de la fruticultura.

Sin propiedades ni nada, a fuerza de trabajo, los Muñoz le daban el 30% de lo obtenido al dueño de la tierra (López Lavayén) y se quedaban con el 70% de los ingresos, afrontando los costos. Le vendían los tomates a la fabrica de conservas Indar, en Alsina y Misiones.

Ex Indar, la fábrica de conservas. Ese edificio estaba rodeado de plantaciones de tomate en los años 50.

“Hicimos una revolución en lo que fue la plantación de tomate”, contó Muñoz. “Se ganaban fortunas. “Lo que daba la fábrica por una hectárea de tomate equivalía a un tractor 0 km” , confió.

Se expandieron tanto, al ritmo del crecimiento de la fábrica vecina, que comenzaron a cultivar también las tierras de “Paco” Fernández, ubicadas hoy en calle San Juan hacia el oeste. “Empezamos a tener mucha popularidad en el tomate”.

“Así nacen los pueblos”. “Todos los barrios se hicieron a partir del trabajo de las tomateras” aseguró Muñoz y mencionó a Bagliani, Modelo, Gómez, San Martín, Villa Obrera. En aquellos tiempos había al menos tres fábricas de tomates en el pueblo, de las mas importantes Indar y Gamar, además había en Allen y Regina.

Ver más: Historias de inmigrantes: la familia que convirtió un potrero en un polo tomatero

En la década de los 70, los Muñoz constituyeron el grupo tomatero más importante de la región, ya que producían al menos 10 millones de kilos en las 200 hectáreas de la estancia del alemán Flügel, en Guerrico, donde después se mudaron.

Eladio Muñoz, comenzó con las plantaciones de tomate en la década del 50. Hoy es empresario frutícola. (Foto: Cesar Izza)

Luego, las fábricas de conservas se retiraron y con ellas el futuro de la producción de esta hortaliza. Así fue que la familia Muñoz dejó de trabajar este cultivo y se dedicó de lleno a las peras y manzanas para exportación.

“Hoy no quedó una sola bodega, ni una fábrica de tomate, Roca fue muy castigada”, aseguró Muñoz consultado por el fin de la “época dorada”.


Un barrio con olor a café


Villa Industrial tenía en la década del ’90 muchos ruidos por las metalúrgica que allí había, pero también tenía un agradable olor a café.

Eduardo Valenzuela, ex obrero de Rocafé. Foto: Andrés Maripe

Eduardo Valenzuela, de 57 años, fue trabajador de la fábrica “Rocafé”, durante 38 años (Brasil y Don Bosco). Cuenta que por las chimeneas, además de humo, salía un agradable sabor a café. Era cuando se mezclaba el café común con el azúcar, para formar el café torrado.

Eduardo aprendió todos los oficios en aquella fábrica, ya que ingresó a los 14 años, primero envasando, no sólo café, sino condimentos como pimentón, comino; para luego enviarlo por camiones a los depósitos de Viedma, Bariloche y hasta Rio Gallegos.

En la fábrica habían alrededor de 80 trabajadores. Muchos de ellos tenían que bajar entre 300 a 400 bolsas de café que llegaban de Colombia o de Brasil.

“Todo llegaba a granel y acá se molía. Por ejemplo mezclábamos el café colombiano, que era más suave, con el brasilero. Esas mezclas se enviaban a las confiterías. En cambio el café de filtro iba a las empresas o a los supermercados”, recuerda.

El olor a café impregnaba el barrio todas las mañanas. Foto: Andrés Maripe.

Eduardo vivía por aquellos años en barrio La Rivera y todos los días viajaba en bicicleta hasta Villa Industrial, hasta que consiguió que el gerente le preste una casa que había en el patio de la fábrica. Allí nacieron dos de sus tres hijos.

Los primeros dueños de la empresa fuero los hermanos Flores, luego fue adquirida por Juan de Dios Rodríguez de Mendoza que tenía a su vez “La Superiora”, pero la empresa ya no fue lo mismo porque se metió la política y comenzaron a sacar depósitos de distintas localidades hasta que tuvo que cerrar.

Si la fábrica se hubiese manejado bien, hoy estaría a nivel de “La Virginia” o de café “Cabrales”, pero lamentablemente no fue así”.

Eduardo Valenzuela, ex trabajador de Rocafé

Así nació el barrio


Según las investigaciones del historiador roquense Leandro Toledo, Villa Industrial surgió a finales de los 60 cuando Roca tenía no más de 35.000 habitantes.

Plano de Roca década del 60, en el libro de Leandro Toledo.

Se asentó al este de la calle San Juan en una fracción de 50 hectáreas que eran propiedad de López Lavayen. Los primeros propietarios en esa urbanización que se desarrollaba fueron Sanllorente, Lastiri y Trueba.

En la parte sur hacia la Ruta 22 y en su delimitación con la Avenida Roca, cuya parte fuera entonces Avenida Vitterbori, se levantó el aledaño barrio Don Carlos, fundado por el pionero Carlos Padín.

“La importante arteria de ingreso a la ciudad (Avenida Roca) se ha convertido en una de las de mayor relevancia por la proliferación de sólidos establecimientos de la industria y comercio”, aseguraba Toledo en su libro publicado en los 80.

Te puede interesar: Cumplió 100 años la empresa metalúrgica que resistió las crisis del último siglo


Fuentes consultadas

  • Verónica Paniceres y Sergio Riskin, miembros de la Comisión de Estudios Históricos de Roca
  • Carlos Curzel, museólogo y director del Museo Histórico y Regional “Lorenzo Vintter”
  • Bibliografía de Leandro Toledo, historiador
  • Artículo “Así nació el espíritu fabril” de Mariana Benítez, diario Río Negro
  • Archivo del Diario Río Negro
  • Entrevistas a empresarios y obreros locales.

Editor Picks