En tiempos de crisis, horticultores bolivianos vuelven a su país

Tres familias de Río Negro decidieron regresar en el último mes y se sumaron a otras que lo habían hecho antes. Horticultores y ladrilleros cuentan con menos rentabilidad y es difícil sostenerse.

En el último mes, tres familias bolivianas que vivían en Río Negro decidieron regresar. Según se informó desde el Consulado, no son las primeras, sino que en lo que va del año hubo otros casos y todos responden a un factor común: la baja rentabilidad de sus actividades principales, que son la horticultura y la fabricación de ladrillos.

Los afecta la suba de los costos de producción, en el caso de los que trabajan la tierra, las semillas y otros insumos los pagan en precio dólar. Además, la comunidad señala desde siempre la dificultad para acceder a la tierra, que deriva en que deban afrontar elevados costos de alquiler para vivir y trabajar. El escenario lleva a residentes bolivianos a analizar –y a concretar en algunos casos– la posibilidad de partir.

“Prácticamente ningún boliviano es dueño de los predios o las chacras. Muchos han tenido problemas por no poder cubrir los gastos y por eso hay familias que se fueron. Trabajan en la chacra en su mayoría, pero si no se puede comprar tierra, y les suben el costo de alquilar, se dedican a ser jornaleros en otras chacras y hacen changas, pero no rinde”, explicó Néstor Condori, referente del Consulado Boliviano de Río Negro, quien indicó que las familias que resolvieron retornar a Bolivia vivían en San Javier, Patagones y Roca.

Foto: Emiliana Cantera

El Valle ya no es sinónimo de prosperidad para la comunidad, incluso para aquellos que venían a hacer la temporada. “Quienes venían sólo en temporada de cosecha por 4 meses ya no vienen, porque en el cambio con la moneda boliviana no les conviene”, agregó el cónsul.

“Estoy acá hace 35 años, tuvimos crisis, pero ésta es la peor”, aseguró Heriberto Llanos, uno de los productores que fundó la Feria de Horticultores en Roca. “Trabajar la tierra es un sacrificio tremendo, y cada vez se gana menos. El Estado no apoya al productor, cada vez más se dedican a otra cosa o se van”, agregó Llanos, dueño de una chacra ubicada en la zona de Paso Córdoba.

“El 90% alquila. La chacra está complicada, los insumos se han ido por las nubes. Nosotros compramos en dólar y vendemos en peso”.

“Vivimos, ganancias no tenemos, se saca para resistir. Los que pagan alquiler pagan 3.000 promedio por hectárea, necesitan de tres a cuatro hectáreas para sacar algo para mantener a la familia. Si se achican, en la feria hacen reventa de productos que vienen de afuera, y ahí no se hace una diferencia para ganar”, explicó Llanos, quien identificó a la inseguridad como otro de los problemas en las chacras. “Éste año dos familias vendieron lo que tenían y se han ido”.

“Esta actividad era rentable, ahora con estas subas no sé hasta dónde”, opinó Eulogio Paco (48), desde el puesto 6 de la feria, que alquila una chacra en la zona del corredor Viterbori para ofrecer algo de producción propia.

“Estamos sacando verdeo, acelga y rúcula, para sembrar sólo una hectárea hoy hay que contar con unos $ 50.000, pensando en las semillas, el insecticida, el combustible para el tractor, las herramientas, el fertilizante”, indicó Paco.

Foto: Emiliana Cantera

Por ejemplo, las semillas de melón que compraban por 7.000 pesos hace dos años atrás, hoy treparon a los $ 20.000. Sembrar una hectárea de zanahorias cuesta $ 8.000 o de cebollas $ 6.200, más el gasto de combustible para el tractor, fertilizantes, insecticidas, herbicidas. “Hoy en día para competir hay que traer calidad, y eso se paga caro”.

“Las familias que se fueron trabajaban en lugares que alquilaban, pero les han subido casi el doble. En su mayoría los compatriotas no tienen tierra propia”. Néstor Condori, cónsul boliviano en Río Negro.

La unión hace la fuerza: estrategias

  • La feria es un espacio importante para la comercialización de la producción. El fin es que sea cosecha propia para que sea más rentable.
  • Para bajar costos, productores independientes se unieron para avanzar en la construcción de un banco de semillas. Eso les permitiría comprar en cantidad a un mejor precio, tal como señaló el productor Llanos.
  • Plantines e invernaderos propios. Se asesoran con el INTA para poder aprender a realizar todo el proceso.
  • Hubo casos de familias en situación crítica en los cuales la comunidad se solidarizó y se le dio un ingreso a la feria.

El dato

  • 40 familias se dedican a la actividad hortícola en Roca, según se estimó desde la comunidad.

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