Fumar tabaco duplica la posibilidad de padecer un ACV

Por Luciana Molinari (Neumonóloga) y Roberto Báez (Médico Clínico). Clínica Roca.

El cigarrillo produce graves enfermedades que se pueden evitar. Son varias las causas de muerte por el tabaquismo.

El humo del cigarrillo es una mezcla de más de 4.000 compuestos, muchos conocidos por sus actividades farmacológicas, tóxicas, y carcinógenas. El humo contiene Cadmio, Butano, Ácido acético, Tolueno, Nicotina, Amoniaco, monóxido de Carbono, Metanol, Arsénico y Metano.

En el mundo desarrollado las principales causas de muertes son la cardiopatías isquémicas, los accidentes cerebrovasculares y enfermedades pulmonares, todas ellas vinculables al hábito tabáquico.

Los estudios muestran que en edades menores el hábito es más frecuente en el hombre que en la mujer pero a edades mayores la relación se equipara, al igual que la mortalidad.

Se calcula que en el mundo hay 1,2 billones de fumadores y que 4 millones de personas por año mueren por causas vinculadas al tabaquismo. Es sabido que el impacto del tabaco en la salud, tiene una determinación de inequidad social ya que se fuma más y la mortalidad es mayor en los países en vías de desarrollo; además aún en los países desarrollados los tabaquistas son mayoría en los sectores vulnerables.

La OMS ha establecido recomendaciones muy claras a todos los gobiernos en relación a esta problemática: vigilar el consumo, proteger a la población del humo del tabaco, ayudar a la población para el abandono del hábito, alertar a la comunidad de los peligros de fumar, hacer cumplir a las empresas las reglamentaciones sobre publicidad y promoción del uso de cigarrillos y elevar al máximo los impuestos.

Si las personas que fuman, abandonaran el hábito, tendrían muchos beneficios: gastarían menos dinero; mejorarían la salud bucal y aliento; evitarían el envejecimiento prematuro; disminuirían el riesgo de padecer cáncer o enfermedades cardiovasculares. Además mejorarían la fertilidad, la energía, vitalidad y sexualidad.

Algunas patologías tienen una relación directa con el tabaquismo. En relación al infarto de miocardio está demostrado que los fumadores se infartan 8 años antes que los no fumadores.

El estudio epidemiológico más importante en relación a enfermedades cardiovasculares es el estudio Framingham, que se inició en 1948 y persiste hasta nuestros días, demostrando que por cada 10 cigarrillos diarios fumados, la mortalidad aumenta un 18% en hombres y un 31% en mujeres. Además, el tabaquismo incrementa el efecto adverso de los otros factores de riesgo de forma sinérgica.

Las personas que fuman tiene un 200% más de probabilidades de sufrir enfermedad cardiovascular no mortal en relación a la población de no fumadoras y 70% más de probabilidades de sufrir patologías cardiovasculares mortales. La posibilidad de sufrir ACV se duplica.

En relación al cáncer, el riesgo llega a ser 22 veces mayor en tabaquistas severos. El tabaquismo es una causa principal de cáncer de lengua, glándulas salivales, boca y faringe. Estas neoplasias se incrementaron 27 veces entre los varones fumadores y seis veces entre mujeres fumadoras.

El riesgo es aproximadamente igual para fumadores de pipa, cigarros, puros y cigarrillos. En cuanto al cáncer de pulmón, los fumadores cuadriplican esta posibilidad en relación a los no fumadores. Los tabaquistas habituales pierden un promedio de 10 años de vida comparado con la población no tabaquista.

EPOC es una sigla que significa Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica y se trata de una patología pulmonar con Bronquitis Crónica o Enfisema (severa lesión del parénquima pulmonar) y que trae como consecuencia insuficiencia respiratoria. De los fumadores el 15-20 % desarrollan EPOC. Y en los enfermos diagnosticados de EPOC el 90% tienen el antecedente de ser o haber sido fumadores de jerarquía.

De todos modos, dejar de fumar además de disminuir el riesgo de las patologías mencionadas, mejora parcialmente, la función pulmonar. Existen variados métodos de ayuda para abandonar el hábito. Los sustitutos de nicotina en forma de chicles, parches, spray e inhaladores pueden ser de utilidad. Por último existen fármacos como la Vareniclina y el Bupropion.

En cualquier caso es necesario la participación de un profesional que conozca las patologías asociadas y el manejo de los métodos. La participación en grupos de autoayuda o foros también puede ser de utilidad. Es importante tomar conciencia del impacto en la salud y de los beneficios de dejarlo.

  • 22 veces mayor es el riesgo de contraer distintos tipos de cáncer en los fumadores severos.

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