La ecología y la solidaridad se combinaron en dos proyectos de la ESRN 16

Por Eva Murati Liberati

Estudiantes de la ESRN 16 elaboraron dos proyectos que pusieron a prueba sus conocimientos y su cotidianidad. El trabajo el equipo fue fundamental para llevarlos adelante.

Durante el 2019 los proyectos en las escuelas secundarias tuvieron objetivos en común, ya que desde diversos espacios y con diferentes herramientas, la mayoría apuntaron a colaborar con la comunidad roquense. Desde la solidaridad material hasta el cuidado ambiental en todos sus aspectos.

En general, los proyectos de las escuelas técnicas son los que más trascienden, aunque esto no significa que las otras modalidades escolares no desarrollen actividades fuera del establecimiento académico.

Hicimos un concurso en la escuela para llenar botellas, el que más llenaba se ganaba una merienda.

Shaira Leiva, estudiante de la ESRN 16

La Escuela Secundaria Río Negro (ESRN), el nuevo plan de estudios implementado a partir de 2017, propone una articulación entre diversas materias. Esto produce una necesaria interrelación entre contenidos y da lugar a que la creatividad de los estudiantes crezca.

Ecoladrillos

En este sentido y en el marco del taller “Ciencia y tecnología, ciencia y valores”, los alumnos de 5to 4ta de la ESRN N°16, con orientación en Ciencias Naturales, entrelazaron cinco materias (Biología, Filosofía, Física, Química y Ciencias de la Tierra) para llevar a cabo un proyecto con el fin de colaborar con el medio ambiente.

A principio de año, en el taller, se comenzó a trabajar sobre las cuatro ‘R’: reducir, reutilizar, reciclar y recuperar. Así es como los ecoladrillos se convirtieron en el proyecto de ese espacio y con los que construyeron un banco en el patio de la institución académica.

Restan los detalles estéticos del asiento. Pulir y pintar de colores.

“Nosotros encontramos esta manera para darle una respuesta a la problemática medioambiental y también para que ellos tomaran conciencia del uso que hacen de los desechos”, comentó Adriana García, docente de Filosofía; y añadió: “Todos consumimos de un paquete de galletitas, fideos y otros”.

Nosotros encontramos esta manera para darle una respuesta a la problemática medioambiental.

Adriana García, docente de Filosofía

Lo principal es conseguir botellas de plástico y llenarlas con papeles de todo tipo. Eso sí, el contenido debe estar completamente compactado para que funcione. Para ello, desde el curso organizaron un concurso para recolectar botellas como así también para llenarlas, “el que más botellas llenaba se ganaba una merienda”, contaron los alumnos.

El banco está en construcción y falta un poco para estrenarlo. Hasta ahora utilizaron dos bolsas de cemento (para rellenar los huecos entre las botellas) y llenaron alrededor de 50 botellas. “Sí, lo terminamos para fin de año”, aseguró Shaira Leiva, una de las alumnas. También está en los planes darle un plus estético y para ello, van a pintar las extremidades de las botellas que sobresalen.

No es la primera vez que se construye un banco ecológico en esta institución. Volver sobre la importancia de la ecología es uno de los objetivos, dentro de las materias que se entrelazan en este proyecto.

Merendero “Las Lumbreras”

En el turno mañana, los estudiantes de 5to 2da con orientación a Educación decidieron colaborar con la comunidad, en el marco del “taller de producción de proyectos socio-educativos”. Es por ello que eligieron ayudar a “Las Lumbreras”, un merendero ubicado en Puente Cero (barrio Stefenelli), al que asisten entre 40 y 50 personas contando niños y adultos.

La comunidad de “Las Lumbreras” agradeció el amable gesto de los estudiantes que apuntaron al crecimiento personal de cada integrante del merendero.

El objetivo fue brindarles algo más que un plato de comida. Es por esto que el estudiantado se organizó para donarles libros y, con ayuda de un compañero, le armaron una biblioteca. “Las personas que van no saben leer ni escribir, y sienten que si salen de ese lugar donde viven la gente los va a rechazar”, comentaron angustiados.

Quienes van no saben leer ni escribir, y sienten que si salen de ese lugar donde viven la gente los va a rechazar.

Estudiante ESRN 16

Además organizaron una venta de tortas fritas en la escuela para recaudar fondos y comprar alimentos saludables. También recibieron donaciones de juguetes, toallitas y pañales.

“La mayoría de la gente que va son mamás solteras con sus hijos, no había padres”, contaron. Al merendero asisten niños y niñas de todas las edades, y sus madres. Algunos pasan el día completo allí: desayunan, almuerzan, meriendan y algunos también toman su siesta.

Tras algunas modificaciones curriculares, los jóvenes solo pudieron asistir dos días al merendero, “nos quedamos con ganas de hacer más porque no nos alcanzó una mañana para hacer todo lo planificado”. Al lugar viajaron en el servicio público de transporte, en el que tardaban 15 minutos de ida y 15 de vuelta. “Teníamos 15 minutos en colectivo y 20 minutos caminado al terreno donde está el merendero”, se lamentaron.

Los niños de “Las Lumbreras” tienen una biblioteca llena para explorar.

El primer día que fueron prepararon el desayuno con frutas, tortas, licuados entre otras cosas. Además prepararon juegos didácticos y dedicaron su mañana a los más pequeños. “La idea era empatizar con el otro desde lo material como la comida, pero queríamos dejarle algo que perdure, como la educación”, aseguraron.

El segundo día pidieron permiso para poder quedarse más tiempo y compartieron el almuerzo. Natividad es la mujer que está a cargo del merendero, quien donó su terreno a la solidaridad en el barrio. Ella junto a tres mujeres lo mantienen de pie hace un año. También un hombre adulto colabora con el mantenimiento del lugar. “Cuando abrió el merendero iba solo a comer. Ahora sigue comiendo en el lugar pero a modo de agradecimiento colabora en el lugar”, relató uno de los jóvenes.

“La educación es una puerta que te permite salir de esa pobreza estructural” en la que se encuentran las familias en situaciones vulnerables, aseveró una joven.

La educación es una puerta que te permite salir de esa pobreza estructural en la que se encuentran.

Estudiantes ESRN 16

Los estudiantes conocieron la realidad que viven algunas familias de Roca y “te enseña a valorar lo que tenes”. Todos aseguraron que volverían a colaborar en un espacio como ese.

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