La escuela que hace superar barreras desde hace 70 años

La Escuela de Adultos N° 1 tiene cada vez más alumnos. Esta semana hicieron una expo de sus talleres de panificación, corte y confección, huerta, carpintería y artesanías.

Estudiantes de la Escuela de Adultos N°1 realizaron una exposición de los trabajos y conocimientos adquiridos durante el año. La actividad se desarrolló el pasado martes en el Salón de Usos Múltiples (SUM) de la escuela primaria 42.

Se pudo apreciar desde productos de panificación, pasando por corte y confección, la huerta, carpintería y artesanías. Las personas que asisten, en su mayoría son adultos, aunque se puede asistir a partir de los 16 años. Algunos pusieron a la venta sus trabajos y otros ofrecieron souvenirs.

El pasado 3 de noviembre la escuela cumplió 70 años y fue la primera escuela de adultos en Roca, que ofrece la posibilidad de finalizar la educación primaria para todas las personas que por diversos motivos no logró egresarse.

El estudiantado sale de la escuela capacitado para trabajar en tapizados de automotor, carpintería artesanal básica o artística, de tapicería de corte y confección, de lencería y corsetería, telar y tejido, artesanías, huerta y manualidades.

Marta Carrasco, directora de la escuela, trabaja desde el año 2000 con adultos y “a mí me cambió la vida trabajar con ellos”, expresó. “Para mí todos los días es un desafío”, añadió.

Cada vez son más los estudiantes que se suman a estas propuestas alternativas e integradoras, desde dirección están abiertos a cualquier propuesta y continúan agregando puntos de encuentro en la ciudad.

Foto: Andrés Maripe

Uno de los grupos a partir de una leyenda mapuche trabajaron sobre su cultura. “Aprendimos los números, armamos un diccionario con palabras cercanas a ellos”, explicó Marta Domínguez docente del taller de artesanías. En la exposición presentaron el trabajo que crearon durante el año, y armaron juegos para el público: la payana, descubrir los significados de la bandera “whipala” y mostraron su diccionario. Además reciclaron algunos elementos y armaron diferentes adornos. Todo el trabajo y las ideas fueron de los estudiantes, que con mate de por medio invitaban a conocer aspectos mapuches.

Sus edades oscilan entre los 60 años, y contaron que el taller es un espacio para hacer cosas nuevas, “porque nos entretenemos con esto, salimos a estudiar para aprender algo más”, dijo Rogelia. Por su parte, Estela nos contó que “hay días que tengo ganas de hacer cosas, y hay días que no pero es lo que elegimos para hacer algo”.

El taller de carpintería fue uno de los que llamó la atención por la cantidad de trabajos que sus aprendices decidieron exponer, incluso algunos pusieron a la venta sus creaciones. Susana Muñoz, la docente contó que tiene dos cursos, uno que se dedica a hacer cuadros específicamente y el otro hacen veladores, hueveras, etc; en total son 30 estudiantes a su cargo. La variedad de edades es muy amplia, a partir de los 16 años se puede ser parte de la Escuela de adultos, también tienen cupos para personas discapacitadas.

“Destaco el esfuerzo que le dedican y las ganas que le ponen”, dijo la docente. Una de sus alumnas a partir de este taller, pudo comenzar un microemprendimiento y un alumno que ya está jubilado, que trabaja para vender en la feria. También “tengo dos chicos con capacidad diferente, que trabajan espectacular. Los chicos con discapacidad cuando ya no tienen dónde ir, vienen a la escuela de adultos”.

Foto: Andrés Maripe

El taller para poder funcionar, recibe aporte de los mismos estudiantes y además ellos usan sus herramientas, “lo hacen con la caladora del arco del abuelo, no usan la sierra”, aseguró. La profesora suele reciclar madera para poder utilizar y “se pinta con lo que hay”, concluyó.

“Desde el 2000 trabajo con adultos, y me cambió la vida trabajar con ellos. Para mí todos los días es un desafío” Marta Carrasco, directora

Propuestas en diferentes barrios

Las personas que tengan intenciones de comenzar el ciclo lectivo durante el próximo año puede acercarse a los diferentes puntos de la ciudad donde se dictan estos talleres. Lo mismo pueden hacer aquellos vecinos interesados en completar la educación primaria.

Se puede cursar en la escuela 128, de barrio Bagliani; escuela 344, de las 827 viviendas; biblioteca “Crecer”; escuela 275 del barrio Aeroclub; escuela 357 de Barrio Nuevo; en La Rivera; J.J Gómez y en Alta Barda. La escuela N°42 es la central porque allí funciona la dirección para toda la ciudad.

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