La feria de calle Maipú ya tiene 11 años y más de 500 puestos

Cientos de vecinos buscan un peso extra vendiendo productos usados y nuevos. El municipio renovará el lugar. Desde la CAIC y los candidatos a intendente opinan sobre su funcionamiento.

La crisis parece no ceder terreno y son cada vez más las personas que buscan alternativas laborales. La feria de calle Maipú es una opción. Asisten desde personas que venden lo poco tienen hasta mayoristas de rubros como ropa o calzados.

“Este es un lugar libre. No hay mayores requisitos que cumplir, salvo el de respetar el lugar de otros feriantes y dejar limpio el lugar”, comenta Lorena Catalán, una de las voceras.

La gente empieza a llegar al bulevar de calle Maipú, entre Gelonch y Palacios, desde las 7:30 y no se va hasta que empieza a oscurecer. Muchos traen sus productos en carros tirados por bicicletas, otros en moto, en autos viejos, pero también en vehículos más nuevos. “Pasa que la crisis ha llegado a todos por igual”, comenta uno de los feriantes.

Años atrás se veía mayormente ropa, pero últimamente en la feria se vende de todo: ropa, calzados, conservas, plantas, productos de perfumería, todo suelto, autopartes de motos, entre otros.

Raimondo Villca es el primer verdulero de la feria. Produce junto a su familias las verduras que vende.

Los altos eucaliptos y los frondosos olmos ofrecen sombra en los días de calor. Y en invierno, a pesar del frío, los feriantes trabajan por igual. “Hay veces en que estás todo el día y no se vende nada, pero por ahí sale una venta que te salva el pago de los impuestos del mes”, asegura Martín, que vende plantas en la feria desde hace tres años.

Creo que debería haber un registro de los feriantes e impedir que vengan comerciantes de otras ciudades” Lorena Catalan, feriante

“Acá solemos estar entre 13 a 15 horas. Tenemos que sacrificar los fines de semana y feriados, pero para quienes estamos jubilados te permite estar activo”, agrega el hombre que carga con una gran variedad de plantas y flores en su camioneta.

María José cuenta que tiene cinco hijos, el más grande de 15 años, que está en el secundario. Uno de 11 años padece de fibromatosis y es celíaco. María cobra una pensión por su hijo con discapacidad, el salario universal y el resto debe conseguirlo vendiendo tortas fritas en la semana, mientras que los sábados y domingos vende ropa usada en la feria de calle Maipú.

Juan tiene 52 años y también está en la feria. Hace siete años tuvo un accidente en un camión que repartía leña para el municipio y le generó una rotura de ligamentos. Cada fin de semana llega en una moto con un carro cargado de elementos mecánicos, sobre todo bolilleros.

“Nosotros somos recicladores, como ya no puedo trabajar ni manejar, me las rebusco en la feria”, dice el hombre de barrio Brentana.

Acá estamos 13 horas por día. Sacrificamos los fines de semana, pero es una alternativa laboral” Martín, feriante

En la feria se destaca uno de los bienes más preciados en época de crisis: las verduras. Y el que ofrece una gran variedad de verduras y frutas frescas es Raimondo Vilca. Tiene 54 años y cinco hijos argentinos. Asegura que desde hace seis años que está como feriante y la mayor parte de lo que vende lo produce junto a su familia.

“La situación está dura, pero con trabajo todo se puede. Nosotros sembramos y cosechamos en familia. Todas las verduras las producimos nosotros, menos la fruta”, dice señalando los cajones de tomates, lechuga y acelga.

Hace algunos años, los inspectores municipales quisieron sacarlo de la feria porque no estaba permitido vender verduras. El accionar de sus colegas feriantes y periodistas que se encontraban en el lugar, hicieron desistir a los inspectores.

Historia y reclamos

La feria de ropa comenzó en el 2008, siendo el primer lugar de funcionamiento en San Juan y Los Mirlos. El siguiente lugar fue en la plaza de San Juan y Evita, de barrio Aeroclub, para luego trasladarse al sector del “bosquecito” ubicado entre el canal grande y Gelonch, a pocos metros de calle San Juan.

Hoy son cerca de 500 los feriantes que se congregan cada fin de semana y feriados en el bulevar de calle Maipú.

Martín es jubilado y vende plantas. “Es una forma de estar activo”, dice.

“De acá no nos movemos más”, asegura Lorena Catalán, quien está desde el principio en la feria.

Entre los reclamos que manifiesta Catalán está el de un mayor control de parte del municipio para comercios mayoristas que llegan a la feria y con los que es imposible competir. “Esto es tan libre que viene gente de otras localidades o comerciantes del centro que los fines de semana traen sus productos nuevos. Se que es difícil, pero debería haber un registro de los feriantes”, opinó.

También mencionó que el municipio ha tenido distintas actitudes para con la feria. En ocasiones ha enviado la topadora para sacarlos o inspectores para “controlar siempre a los mismos”, hasta la decisión final de mejorar el predio con veredas e iluminación, trabajos estos que comenzarán dentro de poco.

“Suponemos que cuando mejoren el predio, nos dejarán estar en el terreno de al lado, sobre Maipú, porque no nos queremos ir de esta zona”, afirmó Catalán.

Piden controles desde la CAIC

Desde la Cámara de Comercio aclararon que no están en contra de la feria, ya que allí van “personas precarizadas laboralmente o desocupadas”, pero sí alertaron que otros feriantes realizan una “competencia desleal al ofrecer productos nuevos”. Indicaron que “existe una ordenanza que hay que hacerla cumplir y allí se indica que la feria es para venta de usados y manufactura”.

Desde la Cámara han solicitado al municipio que se realicen los controles sobre quienes venden productos nuevos, ya que a los comercios del centro les “exigen hasta el último papel”. “Creemos que quienes confeccionan ropa deberían estar en la feria por ejemplo, pero no quienes revenden porque siempre tendrán más barato. Tiene que haber mayor control”, manifestaron.

  • 11 años de vida tiene la feria. Primero estuvo en B° Nuevo, luego en Aeroclub, sobre calle Gelonch y ahora en Maipú.
  • El municipio mejorará el predio de la feria con veredas, iluminación y bancos.

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