Valle Fértil esconde una trampa para los que van a jugar a los galpones

Por Lorena Vincenty

En la ex Valle Fértil las voces de algunos jóvenes hacen eco entre muros altos, escaleras que se mecen y pasillos oscuros. Al entrar, al gigante de cemento de la calle Avenida Roca casi Estados Unidos, los graffitis gritan en las paredes y el edificio encierra una trampa para los que se meten cada tarde a jugar.

En esos galpones de hormigón de tres pisos cayó el domingo por la noche un chico de 13 años. Sus amigos fueron quienes lo socorrieron y debieron sacarlo en ambulancia. Las heridas que recibió en la cabeza lo llevaron a la terapia del Juan XXIII y desde allí la jefa de pediatría aseguró que el estado es grave, pero reservado.

A Luis, el kiosquero que vive en frente de los galpones la noticia de lo que pasó no lo sorprendió, pero sí lo preocupa desde hace tiempo. El hombre contó que cada tarde, los chicos se meten en ese lugar a jugar. Que corren entre los pasillos, e incluso desde el tercer piso le lanzaron un ladrillazo que le rompió el toldo de su negocio ubicado enfrente, calle de por medio.

“Vinieron desde el municipio y taparon la entrada con un portón, pero se meten por un agujero que hay en la parte de atrás. Eso es un peligro, se meten con bicicletas, patinetas”, dijo.

La Cooperativa Valle Fértil Ltda fue una de las primeras cooperativas de productores de la región. Fundada en 1933, contaba con una planta elaboradora de vinos con capacidad para cinco millones de litros. En 1946, adosaron un galpón de empaque de 9.000 metros cuadrados. Hoy sólo son altos paredones a los que se accede, como dijo Luis, por un boquete de la parte de atrás. Allí, la leyenda “un hombre sabe cuando decir no”, está pintada en el paredón y da la bienvenida.

Al entrar, se traspasa un pasillo oscuro lleno de tejas que crujen al ser pisadas. En lo que fueron los piletones, “La Rubí, Fede”, firmaron su paso con algunos trazos de aerosol. Al segundo piso se sube por escaleras de cemento que se hacen arena y al recorrer el lugar hay que esquivar los agujeros del suelo que aparecen de repente como trampas.

Nicolás, un joven de la ciudad, contó que es frecuente ver en las redes sociales, chicos que van ahí a hacerse fotos. También se puede prestar para practicar parkour (disciplina en la que deben avanzar superando obstáculos).

De lo que no queda dudas es que es peligroso. Los vecinos de enfrente fueron testigos de otros accidentes. Se enteraron de un nene que se quebró el brazo y hace semanas vieron que la ambulancia se llevaba a alguien más por la noche.

Desde la policía, por su parte, explicaron que no hay denuncias sobre disturbios o problemas en ese edificio. Si los jóvenes entran sin ser vistos y los propietarios no dan aviso, o sucede algo que amerite una intervención, no pueden ingresar porque sí, sin una orden de allanamiento al edificio de un privado.

“¿Quién es el privado dueño de Valle Fértil?” Es la pregunta que sigue

Desde el municipio sostuvieron que “no es propiedad de la comuna”. Si bien en 2004 el Concejo Deliberante convalidó un convenio del municipio roquense con la cooperativa Valle Fértil para el traspaso a la comuna de los galpones para saldar una deuda por tasas.

“El edificio cedido al municipio es el situado al sur de la calle Estados Unidos y la parte situada al norte de esa calle corresponde a una propiedad privada”, fue la explicación que dieron desde la municipalidad.

Aún así, alguna vez el ex intendente, Carlos Soria, miró con buenos ojos a estos galpones, que hoy se caen, para convertirlos en centro cultural, artístico y deportivo.

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