Vivir “respirando yeso”: el mal que crece los días de viento

La polémica sobre la contaminación que la yesera de J. J. Gómez produce a los vecinos lindantes resurgió con fuerza estos días ante los intensos vientos. Y la falta de respuestas a la prometida “mudanza” de esa playa de carga y descarga, genera un plus al malestar que ya viven las familias.

Eva Camu, una mujer que reside enfrente, contó que vivió un tormento ayer por los vientos que superaron los 60 kilómetros por hora y el polvillo que cubrió como un manto los muebles y artefactos de su casa, ubicada en Tucumán al 5400.

Dijo que la empresa “Ferrosur” trabajó a pesar de las ráfagas esparciendo polvillo por todo el barrio. “Esto es insoportable. Ayer fue un día de viento de 65 km/h y la yesera estuvo trabajando. Se forman remolinos y vuela yeso”, denunció la vecina.

Lo cierto es que según las medidas establecidas y acordadas mediante el plan de mitigación municipal, “la empresa tiene prohibido operar los días en que los vientos superen los 25 kilómetros por hora”, según respondió la directora de Medio Ambiente Laura Juárez a la consulta de “La Comuna”.

La funcionaria intentó llevar calma asegurando que los controles del material particulado por parte del municipio se hacen cada tres meses y se determinó que ese polvo “no afecta a la salud”, aunque ahora esperan los resultados de las útlimas muestras recolectadas en diciembre en la casa de Eva Camu. 

“Los valores siempre han dado dentro de los parámetros de la legislación vigente”, agregó Juárez. “Lo que ingresa a las casas tiene muy bajo nivel de yeso”, agregó en diálogo con “La Comuna”.

Según el testimonio de la vecina, la empresa opera descargando al menos tres camiones llenos de materia prima cada veinte minutos.  “Lo que pasa es que esta empresa la trajo Carlos Soria y quedó ahí”, opinó y aseguró que luego de tantos años nunca nadie encuentra solución.

“Yo tenía un taller de costura, quise abrir una mercería pero tuve que abandonar el proyecto porque mis maquinas de coser no sirven mas, el polvillo entró y las rompió”, dijo con indignación.

El plan de mitigación del municipio establece varios puntos, entre ellos que la firma debe regar y mantener húmedo el predio, utilizar cortinas plásticas en los lugares donde descargan, evitar ruidos molestos, regular la altura del acopio y que la entrada y salida de camiones debe ser por calle Félix Heredia y no por Tucumán, para no afectar la circulación.

La funcionaria también comentó que durante el 2017 se aplicó una multa a la empresa por no cumplir una de las medidas.

La mudanza que nunca existió

El tema de fondo es que hace quince años la firma opera en ese lugar y la promesa de mudanza de la playa de carga y descarga de Ferrosur existió en 2012, pero nunca se concretó. 

La decisión política de trasladarla desde J. J. Gómez a Guerrico había sido tomada por la Provincia en 2012 y contaba con el apoyo del municipio. Al menos eso es lo que había expresado el entonces titular del área de Medio Ambiente del municipio Guillermo Navone a “Río Negro”.

Ahora, desde la Dirección de Medio Ambiente del Municipio reconocen que esa mudanza “quedó en la nada” pero responsabilizan a la Secretaría de Minería de la Provincia. “Hace tiempo hubo una reunión en Buenos Aires con la gente de Ferrosur y avanzamos pero luego quedó en la nada porque el traslado tenía altos costos, iba a ser muy oneroso”, comentó.

Consultada por este medio, Juárez dijo que mientras la empresa trabaje en regla y no incumpla con las normas medioambientales no habría motivos para determinar una mudanza.

Diego Rodil de la Asamblea Socio Ambiental de Fisque Menuco, recordó que al igual que con las arenas de sílice en Stefenelli, estos focos de contaminación deben estar alejados de la zona urbana.

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