Ya es culpable, ahora se define la pena

El lunes se realiza la audiencia de pedido de sentencia, que deberá estar
en el rango de 8 a 25 años de cárcel.

El caso Gigli, uno de los que más expectativa generó en los últimos tiempos está llegando a su final. Tras la declaración de culpabilidad, ahora falta otro paso importante: que se defina cuántos años pasará en la cárcel y por el delito que fue condenado -homicidio simple- oscilará entre 8 y 25 años.
El lunes a las 14 está prevista la audiencia en la que la abogada particular de Gigli, Patricia Espeche, el fiscal Luciano Garrido y los querellantes Darío Sujonitzky y Juan Alberdi, expondrán sus argumentos para que los jueces Verónica Rodríguez, Oscar Gatti y Fernando Sánchez Freytes definan la pena que le corresponde al empresario roquense.
Una vez que se formalicen las argumentaciones, los magistrados tienen la facultad de emitir su veredicto en ese mismo momento o tomarse hasta tres días para hacerlo. Gigli fue declarado culpable del crimen de su amigo Guillermo Martínez, asesinado de siete puñaladas.
Para los jueces la teoría del fiscal quedó acreditada por las pruebas que se presentaron en el juicio, en contraposición de la defensa, que no logró convencer a los magistrados de ninguno de sus argumentos.
Una de las claves por las que el Tano Gigli fue declarado culpable fueron sus zapatillas Salomon. Para los jueces fueron una prueba determinante que mostró que antes de irse de su dúplex, corroboró que la víctima esté sin vida. En el pecho de Martínez hallaron una huella, que coincidía con la pisada de las zapatillas que el propio Gigli tenía cuando regresó a Roca, extraditado desde Brasil donde lo detuvieron con documentos falsos.
Los jueces dieron por acreditado que “fue Gigli y no otra persona quien dio muerte a Martínez entre las 20:30 horas del día 31 de agosto de 2015 y las primeras horas del 1 de septiembre del mismo año, en circunstancias en que Martínez se encontraba sentado en la mesa de la cocina de la vivienda (de Gigli) y se disponía a tomar un café”. Para el Tribunal el ataque con el arma blanca fue “por la espalda” y consistió en siete puñaladas: una en la espalda, cinco en la zona torácica y una en el antebrazo de la víctima.
Luego Gigli “subió a la parte superior de la vivienda, se limpió la herida que seguramente se causó con la primera puñalada que le asestó a su amigo y se cambió el calzado (se puso un par de zapatillas Salomon); dejó a la víctima ya sin vida o agonizando tendida en la cocina del domicilio, previo a verificar con su pie si se encontraba aún con vida, dejando de esta manera el rastro de dicho calzado en la remera que vestía Martínez. Cerró con llave la puerta principal, arrojó las mismas por el buzón de cartas y abandonó la ciudad en compañía de su hijo con destino a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires…”.

¿Cuál fue la motivación del crimen del contador?

Para los jueces no hay dudas de que Octavio Gigli es el asesino de Guillermo Martínez. Ahora, ¿por qué lo mató?, ¿qué cosa tan importante ocurrió entre ellos para que el Tano agrediera con semejante violencia a su amigo’, ¿fue por una reacción en el momento o por un conflicto anterior?, ¿lo llamó a su casa para matarlo?
Es probable que esas preguntas nunca tengan respuestas.
En la previa no surgen indicios públicos que marquen un distanciamiento. Todo lo contrario.
Horas antes del crimen, Martínez y Gigli coincidieron en el café que frecuentaban desde hacía años.
Si bien estaban en mesas separadas, porque Martínez había ido con unos conocidos que llegaron a Roca para visitarlo, se saludaron afectuosamente e incluso Martínez recordó los viajes que habían hecho juntos y hasta le dijo que podrían reeditar uno de esos viajes.
Gigli se limitó a declarar “Yo no maté a mi amigo”, y sus abogados dijeron que Martínez tenía un conflicto con unas personas por la compra de unos terrenos en Bariloche, que esa noche Gigli se asustó porque lo amenazaron con matarlo a él y a su familia y que por eso se fugó.
Los jueces no le creyeron.
Si bien coincidieron en que se fugó por miedo, no era miedo a que lo maten, sino a tener que afrontar el juicio por el crimen de su amigo.
Entonces la motivación del crimen del contador, extitular de Rentas de la provincia, con familia asentada hace muchos años en la ciudad, continúa siendo un misterio y por ahora no hay indicios de que se pueda conocer, por lo menos en el corto plazo.

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