Editorial: Barro electoral y doble estándar

No sólo hay ausencia de debate de propuestas en la campaña para las elecciones. También hay sucesivas acciones para enterrar más profundo en el barro las discusiones. Y si algo faltara, el doble estándar para analizar las metodologías propias y extrañas también bloquea cualquier intento por elevar la calidad del proceso.

El oficialismo provincial se molestó en Roca por la respuesta del intendente, Martín Soria, ante las críticas realizadas por el legislador Alejandro Palmieri a la gestión municipal.

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Molestó que el mandatario haya corrido el eje y respondiera con un ataque personal a un cuestionamiento institucional. Y molestó también que se hayan publicado esas declaraciones, considerando desde el entorno de Palmieri que “La Comuna” buscaba alimentar una riña mediática en pos de mejorar su nivel de audiencia.

Huelga explicar que Soria no se mueve ante los medios con respuestas guionadas -mucho menos por los periodistas- y que su palabra era de interés público, porque el legislador estaba criticando precisamente el discurso de apertura de sesiones del Concejo.

No haberlo consultado habría generado un legítimo reclamo de derecho a réplica, algo que el oficialismo provincial conoce bien porque lo exige cuando se critica a la gestión Weretilneck.

Ahora bien, si el intendente se extralimitó, si agravió, si mintió deliberadamente o existen sospechas de un accionar ilegal para obtener la información sobre las cuentas bancarias y las propiedades del legislador, ¿el primer paso es enojarse con el medio que publicó esos dichos o una denuncia penal ante la Justicia?

Cuesta entender esa especie de “código” que intentan forzar algunos políticos, a los que parece no importarles tanto que se los acuse de enriquecerse ilícitamente mientras esos dichos no tomen dimensión mediática.

Y más cuesta entenderlos cuando callan ante actitudes de bajeza política impulsadas por sus compañeros de ruta electoral.

El miércoles circuló un video con imágenes de un acto del FpV en Cipolletti, en el que un integrante de la familia Montecino -involucrada en resonantes casos de narcotráfico- aparece saludando al legislador Marcelo Mango. La filmación contiene también extractos de notas de Canal 10, de una entrevista de “Río Negro” a Magdalena Odarda, todo para resaltar un aparente vínculo entre políticos y el submundo de la droga en Roca y en la región.

La situación pudo pasar a mayores -porque se llegó a pensar en pedir la renuncia de Mango a la presidencia de la comisión Antiimpunidad- pero a último momento alguien se dio cuenta que el “Pablo Montecino” del video no era tal, sino un primo.

¿Un saludo en campaña alcanza para teñir de narco a un sector político? ¿De dónde salió ese video? ¿Quién tiene más contacto con los Montecino?

Preguntas desde el subsuelo de la política, bien lejos de la vida y los intereses reales del medio millón de rionegrinos que en 13 días deberán elegir a sus representantes.

  • ¿Un saludo en campaña alcanza para teñir de narco a un sector político? ¿De dónde salió ese video?

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