Editorial: Cambio de imagen luego de la derrota

La campaña electoral se lee de abajo hacia arriba en tiempos digitales y de redes sociales. Lo natural y lo espontáneo pagan. El mensaje se viraliza y las acciones suben de la mano de la empatía entre la comunidad y ese candidato.

El guión, las apariciones forzadas y las frases hechas a la medida de la coyuntura restan. El control de la conversación cambió de manos y buena parte del electorado está cada vez más entrenado para repeler las imposturas.

Le pasó esta semana al presidente Macri, con su insólito video casero para anunciar las medidas económicas que llevan en el bolsillo la última ficha del gobierno para retener el poder en el país.

Las formas borraron el fondo y la sensación que se impregna es que un equipo que tiene tamaños problemas para comunicar mal puede estar la altura de las circunstancias para resolver lo más complejo e importante -como la inflación- para una Nación. Y en la política local también hay materia para analizar.

El 8 de abril parece haber nacido otro gobierno, en lo referido al vínculo con los vecinos de la ciudad.
La derrota provincial, pero sobre todo la caída en el caudal de adhesiones en los barrios, activó un esquema de reuniones de funcionarios del gabinete local con los grupos de trabajo en los centros comunitarios.

Eso no ocurría desde hace años y así se lo hicieron saber a las emisarias del Ejecutivo que estuvieron en Paso Córdoba, donde se desplegó una larga lista de reclamos que por momentos tensaron el clima.

Antes de eso, Martín Soria había reunido a su equipo y les pidió que plantearan abiertamente su opinión sobre los aciertos y errores de la campaña reciente, con el objetivo de no volver a repetirlos cuando esté en juego la intendencia.

Y como tercera señal, un discurso sereno de parte del mandatario este miércoles, en su primer acto público luego del #7A, repitiendo varias veces la palabra “autocrítica”. Eso se sumó a fotos con su familia en los partes oficiales del municipio, además de las imágenes en las que apareció sonriente con su hermana María Emilia, cada vez más cerca de ser oficialmente la candidata a la sucesión.

¿Hay un nuevo sorismo? ¿Caló tan hondo la derrota que se tomó con seriedad el diagnóstico de un gobierno y de una ciudad con tendencias de aislación ante el concierto barrial, regional, provincial y nacional? Para tener la respuesta hace falta tiempo. Y ahí está el principal debate del oficialismo local por estas horas.

La fecha de las elecciones será determinante para instalar y consolidar la estrategia que se advierte en este incipiente cambio de imagen y discurso. Soria tiene a su favor la potestad de fijar el día para las urnas.

Pero al mismo tiempo tiene la responsabilidad de elegir el camino correcto, convenciendo a la mayoría de los roquenses de que está en sintonía con sus expectativas, alejando así el riesgo de perder una construcción de 16 años apenas en un semestre.

  • ¿Hay un nuevo sorismo? ¿Se tomó con seriedad el diagnóstico de un gobierno y de una ciudad con tendencias de aislación?

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