Editorial: el gobierno y sus aportes a los clubes

De no ser obligatoria la publicación en el Boletín Oficial, el decreto que oficializó un aporte de $ 600.000 para el club Argentinos del Norte hubiese pasado a la historia en puntas de pie.

La vuelta olímpica y el ascenso que logró el “Carcelero” el domingo pasado seguramente servirá para suavizar la reacción de la comunidad roquense ante la noticia, aunque son dos cosas que deberían transitar por carriles paralelos.

Sea cual fuere el resultado deportivo, la pregunta central es si una entidad puede demandar al Estado una erogación de esa magnitud con el fin de competir en partidos de un torneo federal de fútbol al que rara vez asisten más de 500 personas.

Para tomar dimensión sobre lo que significa la cantidad de dinero asignada alcanza un ejemplo surgido de otra noticia de esta semana. Con ese dinero se podrían haber comprado dos respiradores para la Unidad de Terapia Intensiva del hospital y hubiesen sobrado $ 100.000.

El caso de Argentinos del Norte tiene además condimentos particulares, porque podría justificarse un pedido de apoyo estatal a partir de la promoción del deporte para los chicos y jóvenes del club del barrio Tiro Federal.

Pero este proyecto no tuvo esas características, sino que por el contrario, se consolidó a partir de la incorporación de jugadores que no formaban parte del plantel cuando se logró el pase al Federal C.

Ese cambio de rumbo todavía genera malestar entre varias familias de chicos que pelearon para ganar la Liga Confluencia.

Entonces la pregunta es ¿a quién respalda el gobierno provincial con el dinero del Estado? ¿A la práctica deportiva o a los proyectos -personales o sectoriales- de dirigentes ligados al poder político?

Esas y otras preguntas deberá plantear el flamante fiscal de Investigaciones Administrativas, Fabián Gatti, si realmente piensa cumplir su rol en forma independiente. La primera denuncia que recibió en su nueva función -luego de ser jefe de la Policía, representante estatal en el Banco Patagonia y candidato de Juntos a diputado nacional- fue precisamente por el aporte no reintegrable para Argentinos del Norte. Dirigentes del partido Nuevo Encuentro le pidieron que determine si hubo “conflicto de intereses, malversación de fondos públicos y tráfico de influencias”, ya que el club roquense tiene como presidenta a la legisladora oficialista Tania Lastra.

No faltarán a la verdad los dirigentes “carceleros” si argumentan que el subsidio aprobado forma parte de una larga lista de aportes estatales a clubes de la provincia para que participen de torneos de fútbol con sus equipos de primera división.

Deportivo Roca también fue beneficiado -varias veces- con importantes sumas de la Tesorería provincial. Pero las distorsiones iniciales no deberían habilitar la continuidad de las arbitrariedades.

La balanza entre los clubes con “banca” política y los que reman en soledad volvió a perder equilibrio. Un uso responsable la chequera estatal seguramente ayudaría a poner las cosas en su lugar.

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