Editorial: La responsabilidad de la oposición

Polarizar o no polarizar. Esa es la cuestión a tres semanas de la presentación de listas para las elecciones municipales de Roca.

Las estrategias ya están en marcha y abrieron paso a los primeros roces dentro de los partidos que no forman parte del gobierno actual en la ciudad.

Hay que hablar de partidos que están fuera del núcleo sorista y no de oposición, porque precisamente ahí está el eje de los cruces: hay quienes advierten rasgos funcionales al oficialismo en las listas que se van perfilando para junio.

Y más allá de las palabras picantes en redes sociales y en las radios, lo que asoma en la vereda ajena al Frente para la Victoria es un enorme desafío para combinar coherencia y efectividad electoral.

Es probable que una porción del electorado roquense esté decidida a votar en contra del oficialismo actual por el hecho -muy relevante para debatir- de evitar que la Intendencia de Roca se convierta en un bien hereditario para una familia.

Pero mal arrancaría la campaña si el armado se lleva adelante a partir del desdén hacia los vecinos, creyendo que votarán cualquier lista por el solo hecho de que el próximo intendente no lleve el apellido Soria.

Esa táctica de instalar el voto “en contra de” por encima de la valoración positiva sobre los candidatos propios pudo haber funcionado para los comicios provinciales, cuando la distancia entre los electores y los postulantes es relativa.

Ahora, en una comunidad de 100.000 personas, estamos ante un escenario en el que -un poco más, un poco menos- nos conocemos todos.

Ponerse el traje de opositor pero con un diseño a medida hecho por un sastre oficialista es algo que será fácilmente advertido por la comunidad.

Abrazarse con un dirigente que apenas una elección atrás caminaba un sendero paralelo también será difícil de explicar.

“No nos puede unir el espanto sino un proyecto de ciudad”, admitió esta semana el concejal y precandidato del PRO, Gabriel Giayetto.

Palabras que llevan implícito el mensaje de la necesaria responsabilidad de quienes aparecen con intenciones de ocupar uno de los 12 cargos municipales en disputa. Claro que el oficialismo también tiene que hacer equilibrio entre su pasado y su presente.

La extrema amabilidad y predisposición al diálogo de la diputada y candidata a intendenta, María Emilia Soria, ante el futuro gobierno provincial contrasta de forma notable con la valoración pública que hicieron ella, su hermano y el círculo sorista sobre el gobierno provincial hasta hace un mes.

¿Cómo se pasa del “puedo hablar con cualquiera menos con Macri y Weretilneck” de su hermano (10 de agosto del 2018) al actual “si es necesario viajar 100.000 veces a Viedma, allí me van a encontrar mis vecinos”?

Mutaciones riesgosas, de un lado y de otro. Los ojos del elector esta vez están más cerca y Roca no se ha caracterizado en los últimos años por un voto con perfil desmemoriado.

  • Ponerse el traje de opositor pero con un diseño a medida hecho por un sastre oficialista es algo que será fácilmente advertido.

Editor Picks