Editorial: Mal presagio para la campaña roquense

La campaña rumbo a las elecciones provinciales del 7 de abril trae un mal presagio para la definición de las próximas autoridades de Roca.

El gobernador, su vice y los 46 legisladores que asumirán el próximo 10 de diciembre serán el resultado de un proceso claramente separado de la búsqueda de votos a través de las propuestas. La política rionegrina se mueve hoy al ritmo de los fallos judiciales.

Con el dictamen de la Procuración General de la Nación y la sentencia emitida ayer por el STJ ante el recurso extraordinario federal de Cambiemos, siete resoluciones surgieron desde los tribunales en los últimos 20 días.

Un mes después del primer dictamen del fiscal Trejo, el próximo viernes se conocerá la sentencia definitiva de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Por lo tanto esta semana será nuevamente consumida por la expectativa y las especulaciones de los candidatos.

Asumiendo que dos o tres días más se irán entre repercusiones y reacomodamientos, la campaña plena quedará reducida a dos semanas. Un tiempo insignificante, al lado de la cantidad de temas que esperan respuestas y soluciones planificadas en la provincia.

Pero además de esa desconexión con la realidad diaria de la mayoría de los electores, el proceso previo a las urnas muestra otros rasgos inquietantes. La disputa entre los candidatos volvió a ubicarse en el barro, con denuncias, acusaciones ligeras y golpes de efecto a la orden del día.

En la última edición de “La Comuna” hay pruebas de ello. Un intento por contraponer argumentos alrededor del origen de los fondos para las obras que se anunciaron para este año en la ciudad terminó con respuestas relacionadas con supuestos enriquecimientos ilícitos, expresiones sobre depósitos de dinero en cuentas bancarias personales y cataratas de adjetivos hacia aquellos que cuestionan medidas del gobierno local.

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Afortunadamente, en Roca hay una puerta que conduce hacia una campaña con otro perfil. Las elecciones municipales no aparecen con el calendario frenético que se vive a nivel provincial y la experiencia actual puede dejar ejemplos sobre lo que debería evitarse.

Claro está, la responsabilidad primaria de elevar el nivel del debate público está del lado de aquellos con intenciones de ocupar un espacio de institucional en el Estado.

Pero la incapacidad o falta de voluntad que ya están demostrando muchos refuerza la importancia del rol de los ciudadanos, de las entidades intermedias, de los colegios profesionales y de los medios de comunicación.

Llegar a votar sin haber exigido antes proyectos e ideas superadoras a los candidatos limita la legitimidad de los reproches posteriores.

Representar a los 120.000 roquenses no puede quedar en el terreno amateur. Hacer sentir esa presión seguramente ayudará a tener mejores autoridades.

  • La política rionegrina se mueve hoy al ritmo de los fallos judiciales, lejos del debate de propuestas.

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