Editorial: modo dialoguista, activado

Martín Soria dejará pronto de ser intendente al 100% para convertirse formalmente en candidato a gobernador. Y camino a las elecciones del 2019, las puertas del despacho más importante del municipio de Roca están cada vez más abiertas a propios y extraños.

El intendente estrenó su versión más dialoguista a principios de año y perfecciona ese perfil en forma proporcional: más cerca de las urnas, más gestos hacia sectores que hasta el momento nada tuvieron que ver con el FpV.

La Fiesta de la Manzana ofreció el primer escenario, con la cesión de una importante cuota de protagonismo público para la senadora Magdalena Odarda, que la semana pasada regresó al municipio y anunció luego una larga lista de coincidencias con el líder del peronismo rionegrino.

Nadie sabe todavía si esa “agenda compartida” derivará en una fórmula electoral, en una alianza con puestos expectantes para la Legislatura o en una marcha independiente pero con pacto de no agresión. Lo que sí está claro es que cada uno de ellos atesora un capital que no abunda en el territorio del otro.

Obviamente las acciones de Soria serían mayoritarias en esa eventual sociedad, pero la senadora cuenta con varios puntos a favor: su imagen no necesita ser instalada, tiene inserción en sectores a los que el intendente (a diferencia de su hermana) nunca se acercó demasiado, como los productores frutícolas y ambientalistas; y su base electoral (13% en 2017, 10% en 2015 y 26% en 2013) serviría mucho para contrarrestar cualquier alianza “antisorista” que pueda surgir entre los actuales oficialismos nacional y provincial.

Sólo un punto los obligaría a ensayar una buena explicación pública en caso de iniciar una marcha conjunta: Odarda es una acérrima opositoria a las mineras y Soria es hijo del exgobernador que entre sus primeras medidas luego de asumir, derogó la llamada “Ley anticianuro”.

La segunda imagen de apertura apareció esta semana, con el concejal Mario Álvarez a escasos centímetros del sillón al que quiso llegar en el 2015.

Atrás quedaron los tiempos de descalificaciones públicas de parte del intendente. Esta vez escuchó al edil -ahora vecinalista- y planteó sus puntos de vista sin tonos elevados. Hablaron de los errores en la sanción del Código de Tránsito y del maltrato de la Juventud Peronista por las críticas de Alvarez al homenaje sesgado del 24 de Marzo.

Soria fue conciliador y el concejal se fue conforme. La tarea debe completarla ahora el bloque local del FpV, evitando derrumbar la imagen contenedora que intenta construir el intendente.

Y si algo faltaba, mientras la dirigencia de Juntos toreaba a Soria por una supuesta negativa a abrir las calles linderas al CET 33, el gobierno local respondió con un llamado al diálogo a la delegada de Educación, Silvina Biancalana.

Señales de un nuevo tiempo. El “estilo Soria” entró en fase proselitista y varias de las posturas rígidas del pasado quedarán en pausa hasta nuevo aviso.

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