Editorial: Números y decisiones

Pasó la euforia de las horas posteriores al escrutinio. Roca tiene nombres y apellidos para su futuro gobierno municipal. Llega el tiempo de las estrategias, la definición de prioridades y el repaso de agendas con la gestión actual, para organizar la transición. Los números ayudan a ordenar esa faena.

Podrá haber exacerbado un poco el perfil dialoguista durante la campaña, pero la intendenta electa no tiene demasiado margen para regresar al estilo rígido y de permanente verbo combativo.
Casi obligatoriamente, María Emilia Soria deberá inaugurar una etapa de vínculo aceitado con la oposición local y provincial.

Dos ordenanzas fundamentales para cualquier gobierno, como el Presupuesto y Balance, necesitan de mayoría especial en el Concejo Deliberante para ser aprobadas.

Al menos uno de los tres votos de Juntos Somos Río Negro deberá lograrse para pasar sin sobresaltos esas instancias. Y será un solo voto opositor el necesario siempre y cuando el oficialismo mantenga abroquelados a los integrantes de su bancada.

Hoy todo es unidad y celebración, pero las urnas dejaron un riesgo latente para el FpV, porque el enojo interno de uno solo de sus ediles derivaría en un escenario de eventual paridad con la oposición, complicando la marcha de un sector político que nunca supo hasta el momento lo que es gobernar con oposición.

Del escrutinio surgen más conclusiones. La caída en el nivel de votos registrada para las elecciones provinciales del 7 de abril no fue un espasmo.

El 23 de junio la recuperación fue de menos de dos puntos. Los últimos cuatro años de gestión dilapidaron entre 15 y 19 puntos (depende de la elección con la que se compare entre el 2007 y el 2015) de respaldo popular.

La herencia de la gestión actual a la próxima seguramente contiene aspectos positivos -como las cuentas que no aparecen en rojo- pero también llega con la urgencia de recomponer vínculos sociales para el municipio.

Ya no es sólo el centro y los barrios privados del sur de la Ruta 22. Los Olmos también empezó a mostrar la espalda, con una cosecha oficialista que no alcanzó el 50% de los votos.

Ese barrio, donde residen el intendente actual y el vicegobernador electo, ofrece otras lecturas sobre los resultados del domingo. Por caso, que a pesar de ser uno de los sectores de la ciudad con problemas más graves en su red cloacal, que complican severamente la vida cotidiana de sus vecinos, fue uno de los puntos donde mayor apoyo logró Juntos.

En la escuela 253, donde votaron Soria y Palmieri, el FpV logró el 49,1% de los votos y Juntos el 36,8%, más de cinco puntos por encima del promedio general de la boleta verde.

Un ejemplo que seguramente obligará a repensar estrategias, porque la constante judicialización de la política no siempre se traduce en votos.

  • La caída de votos registrada el 7 de abril no fue un espasmo. En los últimos cuatro años el FpV dilapidó entre 15 y 19 puntos.

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