Editorial: tarea legislativa “part time”

Un sector del oficialismo en el Concejo Deliberante de Roca debería plantearse seriamente la posibilidad de emitir un agradecimiento al gobierno nacional.

De no ser por los sucesivos proyectos de la Casa Rosada que impactan en el bolsillo y en las expectativas de crecimiento de una franja importante de argentinos, la agenda de esos ediles quedaría prácticamente vacía y sería más notorio el escaso aporte que realizan a la generación de proyectos que mejoren el día a día de los roquenses.

El legislativo local volvió a sesionar esta semana, después del irrenunciable receso invernal. La quinta sesión del año había sido el 26 de junio y la siguiente fue este 7 de agosto.

Y de la misma forma que en la reunión anterior, el temario no contó con proyectos de ordenanza de fondo que surgieran desde los tres bloques que integran el Concejo.

Desde las bancadas unipersonales del Pro y del Vecinalismo advierten que no existe carencia de propuestas. Lo que hay -explican- es falta de voluntad en el FpV para cumplir plenamente con la misión asumida en diciembre del 2015, porque con su mayoría de seis votos “plancharon” más de 20 proyectos presentados durante los últimos tres años.

La agenda del oficialismo está en otro lugar. Seis de los diez “proyectos entrados” en la sesión del martes fueron referenciados con medidas del gobierno nacional, originados bajo la idea de usar al Deliberante como tribuna de críticas hacia las medidas del macrismo y de “su socio provincial”, el gobernador Weretilneck.

Claro que nada impide que los ediles se expresen y cuestionen con dureza el rumbo elegido por el presidente y su equipo. Pero esa legitimidad contrasta con la imagen de un Concejo preocupado casi exclusivamente en la coyuntura preelectoral, sin demostrar capacidad para elaborar, debatir y aportar soluciones a los problemas del aquí y ahora de la ciudad.

Tránsito, transporte público, desarrollo inmobiliario vs desarrollo productivo, planificación del crecimiento urbano son algunos de los temas “congelados” desde hace tiempo en Roca.

Lo que tampoco puede desconocerse es que el contexto provincial juega a favor de esos concejales más ocupados en la campaña de su jefe político que del trabajo por el que cobran.

La tarea legislativa está desactivada también en Viedma, con un parlamento que tuvo su última sesión el 22 de junio y que todavía no define fecha concreta para el regreso al recinto.

De esta manera, los representantes del pueblo rionegrino también ocupan tiempo -y dinero que les paga el Estado- para actividades alejadas de su función principal.

Y esa realidad muestra otro costado preocupante: todos -concejales y legisladores- juraron cumplir su misión con la posibilidad de que -si no lo hacen- “el Pueblo se los demande”.

Pues bien, el Pueblo parece haber naturalizado la tarea legislativa “part time” y a pesar de la bajísima productivdad, no hay nadie cerca de ponerse colorado.

  • El Concejo Deliberante local volvió a sesionar esta semana, después del irrenunciable receso invernal.

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