Editorial: un colapso que se paga doble

En el peor momento y en el peor lugar. Así se presentó el colapso del sistema de energía eléctrica de Roca para el gobierno provincial.

Toda falla tiene un costo para los responsables del servicio, pero en esta ciudad y en este verano, se paga doble.

En primer lugar de esa virtual lista de acreedores están los vecinos. Un apagón general apenas 15 días después de haber inaugurado las obras que supuestamente iban a garantizar que no se corte más la luz por tiempos prolongados es un golpe a la credibilidad de los funcionarios a cargo de esas mejoras.

Los usuarios roquenses, sensibilizados porque el verano pasado ya habían vivido 18 horas sin energía, merecían como explicación algo más que una liviana transferencia de responsabilidades desde Transcomahue hacia Edersa.

Esas madres que agotaron los recursos caseros para hacer soportable el calor a sus hijos, esos comerciantes que se padecieron la lenta descomposición de sus mercaderías, esos adultos mayores que tienen en su hidratación un límite clave para su salud, no quieren ni tienen por qué conocer los detalles del protocolo de actuación entre la empresa transportista y la distribuidora de energía.

La interminable disputa de intereses entre el gobierno provincial y Edersa, la tendencia a mirar todo bajo el cristal político y la escasa predisposición a admitir errores bloquearon el accionar con sentido social que demandaba la crisis en sus primeras horas.

Un día y medio después, y desde la otra punta de la provincia, llegó el pedido de disculpas del gobernador a los roquenses.

Esa demorada reacción elevó el precio del otro costo de la crisis para la gestión provincial. La política detectó rápido la frágil posición de Weretilneck y su equipo, que ahora deberán afrontar una causa penal con eje en los 30 millones de pesos destinados a la renovación de la estación transformadora de Roca.

Podrán ser más o menos rigurosos los fundamentos jurídicos, pero ese no es el primer objetivo para una oposición que hace de la crítica a sus adversarios la principal herramienta para consolidar adhesiones.

El oficialismo provincial podrá deslindar responsabilidades en terceros, en el termómetro o maldecir su suerte, pero la falta de respuestas cuando la crisis era un hecho fue una ofrenda generosa para el principal rival político. Y el intendente Soria no desaprovechó la oportunidad para involucrar en el conflicto al gobierno nacional, pidiendo la intervención del Ministerio de Energía.

El resultado de esa movida siempre le dará réditos, porque si la cartera conducida por Juan José Aranguren avanza, habrá más problemas para el gobierno provincial. Y si no lo hace, Soria tendrá más argumentos para insistir en que Nación y Provincia son lo mismo y cada vez hacen más cosas para perjudicar a los roquenses y rionegrinos.

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