Editorial: un faro lejos de la modernidad

Todavía nadie salió a explicar con claridad por qué, pero lo cierto es que decenas de resoluciones que el Poder Ejecutivo roquense emitió durante los últimos meses jamás se publicaron en el Boletín Oficial Municipal.

La situación se hizo visible por el reclamo judicial del presidente de la UCR local, Daniel Balduini, quien finalmente logró que le permitieran acceder a esa información.

Y esta semana, cuando tenía que empezar a materializarse esa apertura, rápidamente se confirmó la escasa predisposición del gobierno local a mostrar sus actos sin hacer ningún tipo de intervención previa.

Antes de recibir el primer papel, el camino de quienes reclamaron quedó sembrado de obstáculos. El principal: un acotado horario -los lunes de 7.15 a 8.30- para revisar la documentación.

El segundo: la cantidad de resoluciones entregadas. Fueron apenas 60, algo que obligaría a concurrir todos los lunes durante un año para terminar la tarea.

Más allá de las interpretaciones que realice el mundo político partidario sobre lo que tiene para mostrar o esconder el gobierno municipal, la actitud del Ejecutivo revela un perfil preocupante, sobre todo para una ciudad cuya dirigencia se jacta de ser un faro para el resto de la provincia.

No tener resoluciones digitalizadas, no publicarlas, ni contar con una normativa que establezca claramente los pasos para que cualquier vecino acceda a datos de interés público -con las correspondientes sanciones para quienes no cumplan con los requerimientos en tiempo y forma- es una clara señal de atraso.

Y teniendo en cuenta que en seis años y medio no se trazó una línea en ese sentido, es poco probable que en los 17 meses de gestión siguientes aparezcan iniciativas relacionadas con la modernización del municipio.

Pero se trata de una agenda difícil de esquivar para cualquier candidato a gobernar la ciudad desde el 2019.

Roca tiene varios debates pendientes en ese sentido. No sólo faltan reglas claras para el acceso a la información pública, sino que tampoco se alienta una participación comunitaria con sentido real.

El gobierno todavía agita el fantasma de las juntas vecinales del radicalismo de hace 15 años, sin esforzarse hasta ahora en diseñar una alternativa potable para que las comunidades barriales opinen y decidan sobre el destino de al menos una parte del presupuesto municipal.

La ventanilla unificada es otro mundo lejano. Mientras varias ciudades facilitan trámites en la web, sobre todo para agilizar las habilitaciones comerciales, en Roca las opciones son acotadas.

Y mucho más difícil es pensar en seguir el ejemplo de la provincia de Neuquén, con su ley de despersonalización de la publicidad de los actos de gobierno, para evitar la típica confusión que permite beneficiar proyectos políticos personales a partir de fondos públicos.

  • Roca tiene varios debates pendientes, como alentar la participación comunitaria con sentido real.

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