Editorial: una obra a pedir de un año electoral

La historia empezó tres meses antes de las elecciones provinciales del 2015.

En el salón del antiguo Concejo Deliberante la mayoría sabía que asistía a un acto con más color de campaña que institucional, pero nadie se imaginaba que sería testigo de la firma de un contrato que jamás se cumpliría en mas de cuatro años.

La imagen de esa mañana, para el archivo. Difícilmente pueda verse nuevamente al senador Miguel Pichetto distendido al lado de los hermanos Soria.

Pichetto buscaba crecer en su carrera y dos meses después de ese acto volvería a Roca con Cristina Fernández de Kirchner, quién lo presentaría como “el próximo gobernador de los rionegrinos”. Otro hito para los interesados en comprobar cuántas vueltas y contradicciones tienen los caminos de la política.

Hoy Pichetto está con un pie y medio afuera del PJ que preside Soria, enfrenta a Cristina Fernández de Kirchner por la vicepresidencia de la Nación y acompaña en la fórmula al líder de un gobierno que dejó en el fondo de un cajón a ese contrato con su propia firma para que en Roca se construyan 231 casas. Insólito.

Esa marcha fuera de toda lógica y previsibilidad ayudó bastante para que el frustrado proyecto de viviendas se transformara en una de las polémicas principales de este año electoral.

Todos tenían algo para decir del otro. Todos tenían una parte de la razón. Y, se sabe, en campaña suele priorizarse el golpe de efecto de una frase altisonante ante las propuestas de solución que implican diálogo articulado con funcionarios de otro color político.

Ver más: Luego de tres años de espera, Nación envió plata para las 231 viviendas

Pero ahora habrá que hablar. Y más que hablar, habrá que pensar.

Todo por el último paso de esta tragicomedia de enredos: una aporte de 11 millones que acaba de llegar al municipio desde Nación, para avanzar con una obra que está paralizada desde hace tres años.

Enel 2017 habían llegado otros 8 millones y nadie explicó hasta ahora cómo ni por qué, pero en las cuentas públicas roquenses hay 19 millones de pesos devaluándose, mientras el predio de avenida Roca y Evita acumula yuyos y la política suma acusaciones cruzadas.

Solo ese dato debería apurar a los funcionarios nacionales para salir del laberinto y poner en marcha las obras.

Claro que el argumento más fuerte está en el plano social, con 231 familias que podrían dejar de alquilar o vivir incómodos en un espacio prestado, en una ciudad que claramente resultó perjudicada por decisiones políticas a la hora de asignar fondos para viviendas.

Roca no necesita más fotos para las campañas, para el archivo de las contradicciones o de plateas abandonadas para enrostrar incumplimientos ajenos.

La imagen de los obreros reactivando los trabajos, de padres y madres recibiendo las llaves de las viviendas, será la foto de la madurez y de la sensatez, dentro de un Estado que mira hacia delante y no convierte todo lo que toca en un botín electoral.

  • En las cuentas hay 19 millones devaluándose, mientras el predio de Roca y Evita acumula yuyos.

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