Editorial: Vara alta, vara baja

La planificación de la próxima década no aparece como una tarea sencilla para María Emilia Soria.

Un factor local y otro externo elevan la vara para la intendenta electa, que podría gobernar hasta el 2027 si repite la tradición de la mayoría de los mandatarios que tuvo la ciudad en los últimos 30 años.

En primer lugar, su gestión no sólo será comparada con la de su padre -como le ocurrió a su hermano- sino que también deberá mantener o mejorar indicadores positivos de los últimos ocho años, como los niveles de recaudación, de obra pública y el superávit financiero.

Y es ahí donde entra en juego el factor ajeno, porque ese desafío empieza en medio de la incertidumbre por la economía nacional, con una volatilidad cambiaria y una inflación que impacta hasta al más austero.

Ese contexto es el que convierte el Presupuesto presentado el viernes pasado apenas un boceto de prioridades, sin garantías reales sobre la disponibilidad de recursos para llevar adelante cada inversión planificada.

Pero al mismo tiempo, la nueva gestión empezará su camino frente a varias oportunidades.

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El estilo conservador de los últimos años -apostando reiteradamente a la efectiva receta de la obra pública de proximidad con los vecinos (asfalto, cordón cuneta, cloacas)- es precisamente lo que genera un terreno a explorar para la futura intendenta.

Un poco de audacia para cambiar esa agenda e impulsar las acciones necesarias para que Roca tenga un perfil productivo y de servicios diversificado seguramente posicionará rápido a la intendenta como protagonista del despegue hacia otra escala.

Es auspiciosa la creación de la Secretaría de Producción y Desarrollo Económico anunciada en la campaña y ratificada por Soria en una entrevista con “La Comuna”.

El equipo que la rodee y las señales que emita para articular con sectores públicos y privados completarán la declaración de certeza sobre el inicio de una nueva etapa.

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