Embarazo adolescente: “la escuela trabaja, pero la familia es clave”

Por Mariela Pereyra* 

La ley de Educación Sexual Integral es del año 2006, en los dos años siguientes se trabajó en el diseño de los materiales curriculares desde diferentes organizaciones y entre 2009 y 2010 comenzaron las capacitaciones a la mayor cantidad de docentes de los diferentes niveles educativos.

Hasta ese momento, todo lo vinculado con la educación sexual quedaba reducido a los empeños individuales de algunos docentes.

En mi caso particular, hace 20 años que trabajo en el tema. Y soy profesora de Química, porque muchos piensan que estas cuestiones sólo pueden abordarse desde lo biológico.
Junto a otros docentes y a raíz de la cantidad de embarazos que veíamos entre las chicas, empezamos a trabajar en una secundaria de Roca a partir del año 97, con talleres de educación sexual para alumnos de quinto año.

Al poco tiempo nos dimos cuenta que probablemente en quinto año ya era tarde. Por eso empezamos a trabajar con los terceros años.

En ese grupo había un profesor de Historia, una psicóloga, dos profesores de Química, un profesor de Estadística y una de Literatura. Ni uno solo de Biología.

Luego se fueron modificando las políticas educativas y a partir de la sanción de la Ley 26.150, la Educación Sexual Integral pasa a ser parte de la Ley Nacional de Educación.

Se trata de una ley con diferentes lineamientos y está contemplada desde el Nivel Inicial hasta la formación docente. Yo también soy profesora del Instituto de Formación Docente y he sido parte de los distintos ámbitos en los que se trabajan estas cuestiones.

Si me preguntan si se cumple con la ley, digo que sí. Hay que revisar los diseños curriculares para encontrarse que en todas las escuelas de Roca hay gente trabajando en estas cuestiones.

Estamos hablando de temas que permiten trabajar desde una forma transversal a una forma disciplinar.
Porque la ley es mucho más abarcativa que lo que la mayoría de la gente piensa.

Los docentes no estamos sólo intentando abordar cuestiones relacionadas con el conocimiento del cuerpo, con la prevención de las enfermedades. Todo eso se aborda, pero también cuestiones vinculadas a las relaciones entre las personas, a las libertades de elección, a las relaciones de género, a correrse de lo héteronormativo y lo hegemónico, a trabajar contra las discriminaciones de todo tipo… y ahora se suman cuestiones sobre el grooming y todas las figuras nuevas que aparecen con las nuevas tecnologías.

¿Se trabaja igual en todas las escuelas? Es un tema que atraviesa la formación y las creencias de cada persona. A mí me resulta sencillo, porque me aboqué a estudiar esto desde los inicios de mi carrera docente, pero no todos los docentes trabajamos de la misma manera, en ningún área de conocimiento.

Lo que es indudable es que se está trabajando en las escuelas y desde diferentes perspectivas. Esto se puede abordar desde la filosofía, la psicología, el derecho, la lengua y la literatura, las ciencias sociales, naturales…

Claro que hay un aspecto fundamental para tener en cuenta: nuestra responsabilidad es la educación y la instrucción, pero la familia tiene un rol fundamental.

Y actualmente muchas familias -con las visiones, creencias y situaciones particulares de cada caso- se corren de su responsabilidad de dar la formación inicial de los chicos en materia sexual. Y se corren como lo hacen de otros lugares.

Cada vez que llamo a un padre, le digo que “tenemos que acordar criterios”. Nosotros vemos cinco horas a los chicos y ellos están a cargo de las otras 19.

¿Por qué se corren de ese lugar? Algunos por desconocimiento, otros por miedo y otros por la relación propia familiar que tiene este tema. Hay madres o padres que no podrían explicar algo a sus hijos cuando son ellos los que están viviendo situaciones violentas o de abusos, que son muchas más de las que conocemos públicamente.

Dentro de este contexto, es importante que sigan generándose vínculos con otros organismos, como el hospital. Los médicos y enfermeros tienen una apertura increíble a todo lo que se genera desde las escuelas. Y los alumnos son conscientes de que la voz de ellos es importante y por eso arman actividades para difundir información a los más chicos.

“Es importante seguir generando vínculos con otros organismos, como el hospital. Los médicos y enfermeros tienen una apertura increíble a lo que se genera desde las escuelas”.

Vicedirectora de la ESRN 111 de J.J. Gómez

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