Embarazo adolescente: “se ve el fracaso de la educación sexual”

Educación sexual y embarazo adolescente en roca

Por Alejandro Gomel*

En Roca la tasa de embarazo no planificado se ubicó en el 49% durante el año 2017. Dentro del global, el porcentaje de embarazos adolescentes fue del 19,1%.

Tal vez esa cifra no diga nada por sí sola, pero si la comparamos con el 2016 podemos tomar dimensión y entender que se trata de un índice que va en crecimiento. La tasa de ese año fue de 17, 7%, cuando en el primer trimestre de 2017 fue del 16,7%, en el segundo trimestre fue 22.4 y en el tercero de 17,3%.

Estamos hablando de chicas que en su mayoría tienen entre 13 y 16 años, aunque hay algunos casos de menor edad. ¿Qué nos dicen estas cifras?

En primer lugar, lo que se ve es el fracaso de la educación sexual, desde la escuela primaria. Porque pese a haber leyes, se cumple parcialmente o no se llega al adolescente promedio.

Por otra parte, también hay que decir que nos enfrentamos a muchas dificultades, desde lugares donde no quieren que se llegue a los chicos con información.

Es una realidad que la educación en algunos establecimientos es muy sesgada. Para comprobarlo alcanza con preguntar en cuántos de los talleres que se realizan en los colegios se les enseña a los adolescentes a colocarse un profiláctico.

No se puede generalizar, pero hay una realidad: tenemos un cóctel con un ingrediente principal, que es la poca formación de los docentes para que den una formación sobre varios pilares que nos están afectando, como las enfermedades de transmisión sexual, el embarazo no deseado y el abuso.

Hay que tener en cuenta que el embarazo en menores de 18 años se considera de alto riesgo y constituyen la mayor tasa de parto operatorio, representando el grupo con mayor retraso de crecimiento intrauterino. También manifiestan complicaciones en lograr los 8 controles prenatales que la OMS recomienda para lograr un control adecuado.

Las causas son muchas, la mayoría de las veces sucede que las adolescentes se enteran tarde que están embarazadas y sus padres también. El alto riesgo se encuentra primero a nivel corporal, sobre todo en el tamaño de la pelvis y también existe inmadurez psicológica.

Por eso insistimos en la necesidad de reforzar el manto de la educación, que cubre todo. Hay que derribar mitos, que todavía circulan y generan problemas. Por ejemplo, todavía muchas chicas creen que la primera relación sexual no embaraza.

En consecuencia, lo primero que hay que formar es a los docentes. Ellos deben estar convencidos de la información que tienen que transmitir. No tiene que ser un médico que llegue de afuera. Tienen que ser ellos los que transmitan esa información.

Actualmente hay una sección de salud escolar. Van médicas y dan charlas. Pero la charla aislada no es efectiva. El efecto positivo se va a lograr si hay talleres constantes sobre salud sexual y reproductiva, sobre derechos, sobre métodos anticonceptivos, que digan cómo es la mejor manera de llegar a ellos, que en su mayoría son gratuitos.

Y sobre este último punto, hay que recordar que la consulta es libre en los consultorios del hospital y en los centros de salud.

En este sentido, lo que tiene que hacer el sistema de salud es derribar barreras, lograr que el hospital se acerque a la gente.

Por eso, la consulta de anticoncepción debe ser tomada como una urgencia. Cuando viene una pareja a solicitar anticoncepción de emergencia, tomarlo como tal, y no ponerle trabas.

“Lo primero que hay que formar es a los docentes. Ellos deben estar convencidos de la información que tienen que transmitir. No tiene que ser un médico que llegue de afuera”.

Jefe del Servicio de Tocoginecología del Hospital López Lima

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