Marcha de mujeres: “Lo que pasó es porque hay hartazgo”

Por Daiana Neri*

El Paro Internacional de Mujeres en nuestra ciudad se hizo sentir. Porque se construyó de manera diferente, lo hicimos entre todxs. Por eso sumó una cantidad de personas que emocionó, erizó la piel de todxs las que estábamos ahí.

Puedo decir con felicidad que la columna fue gigante gracias a la cantidad mayoritaria de mujeres que no están militando en ningún espacio político o social. Y puedo decir con más alegría aún que eran muy muy jóvenes, eso significa que el feminismo crece, crece y que tiene un futuro aún mejor.

Me encontré con alumnas adolescentes; hijas de primas que también son adolescentes; mujeres adolescentes que dejaron de militar políticamente pero que volvieron a marchar con nosotras porque de esta transformación sí quieren ser parte; abuelas, madres grandes y chicas; trabajadoras de todo tipo y condición; profesionales y no profesionales; mujeres que no veía hace mucho y aquí nos encontramos; mujeres de los barrios y del centro; diversidad de verdad porque este camino nos hermana a todas las edades y todas las condiciones sociales, justo lo necesario para hacer una revolución.

Una alegría también grande es que muchas se sintieron convocadas porque estaba en el centro de esta marcha como nunca antes, el Aborto Legal Ya; no pude terminar de contar todas las que preguntaban de dónde sacar un pañuelo. Todos los que había se hicieron pocos, muy pocos.

Vivimos una movilización que la hicieron mujeres y cuerpos feminizados que quieren una sociedad de iguales, que nadie sea más que el otro o la otra. Movilización que se hace a favor de las que sufren, no en contra de alguien; movilización que la hacemos en contra de un sistema cultural y económico que nos puso en un lugar donde nos matan por ser mujeres, lesbianas, travestis o trans; nos pegan, nos acosan, nos abusan, nos hace aún mas pobres si nos toca la pobreza, que nos paga menos por el mismo trabajo que hacemos, que nos desemplea más que a los hombres, que no nos deja decidir sobre nuestro cuerpo, que no nos permite crecer en los espacios económicos, políticos y sociales de la misma manera que lo hacen los hombres.

Pero todo esto quiere ser empañado por lo que pasó con unas pintadas en una institución religiosa. A todas esas personas les digo que la institución ya sabía que esto les iba a pasar según lo manifestó un cura en una radio.

Y no es casual que lo sepan porque ellxs saben bien por qué reciben ese repudio: porque amparan pedófilos ahí dentro y abusadores y acosadores. Lo que pasó es porque hay hartazgo, y muchas de esas víctimas ayer estaban en la marcha cargando esa indignación.

Entonces a los buenos cristianos les digo que no repudien a las mujeres hartas de tanta violencia y abuso, sino que trabajen como lo hacen tantos otros cristianos en liberar su fe de los abusadores. Me acuerdo de tantxs que lo hacen como la Católicas con Derecho a Decidir que llevan una lucha de años a favor del aborto o los Curas en Opción por los Pobres que trabajan con un compromiso inigualable en hacer de esta sociedad más igualitaria.

Lo que pasó en nuestra sociedad es un hecho social, político y cultural para que nos deje pensando sobre lo que implica hoy abusar, acosar, violar, matar a una mujer. Que nos deje pensando por qué somos cada vez más las que nos hermanamos para cuidarnos, defendernos, querernos, y luchar porque esas cosas ya no nos pasen más. #VivasYLibresNosQueremos.

Ver más: “El reclamo sin dañar es más productivo” por María Gabriela Lastreto

*Docente universitaria, investigadora

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