Salud: “Alimentación ordenada es sinónimo de ahorro”

Por Carolina Palmero*

Con frecuencia escuchamos decir que “comer bien, es caro”. Si pensamos la alimentación como parte de un estilo de vida saludable, al final del camino, veremos que comer bien y variado resulta más económico que los tratamientos medicamentosos a los que probablemente tengamos que recurrir si descuidamos la alimentación.

Alimentarnos bien siempre resulta un gran desafío, nos cuesta organizarnos, pensar con cierta anticipación qué vamos a comer, etc. y muchas veces compramos productos semi listos, ultraprocesados, costosos y poco nutritivos. En tiempos de crisis, ser ordenados en la alimentación puede ser sinónimo de ahorro.

¿En qué tenemos que pensar? Siempre tener presente qué es lo que realmente necesitamos incorporar al organismo y cuáles son los productos de los que podemos prescindir.

Para desayuno y merienda: Los lácteos son conocidos por su gran aporte de calcio, pero no debemos olvidar que además aportan proteínas de alto valor biológico (proteínas “completas”) que sirven para la formación y recuperación de tejidos, no únicamente de huesos y dientes. La leche es sin dudas el más económico del grupo; puede consumirse sola, con infusiones o en licuados con fruta.

En épocas de crisis podemos dejar los quesos para consumo ocasional, al igual que el yogur (al ser concentrados de la leche son más costosos). El yogur se puede hacer en casa con leche descremada y unas gotitas de esencia de vainilla o frutas ¡queda muy rico! Para acompañar, mi recomendación es optar por panes sencillos. Los integrales son un poco más costosos, pero pueden alternarse en su consumo ya que brindan mayor saciedad y tienen el beneficio adicional de la fibra. Pueden untarse con mermelada casera o miel. Evitar galletitas que vienen en envoltorios atractivos, pero tienen un gran aporte de grasas, sal y azúcares que no son necesarios.

Para las comidas principales necesitamos fundamentalmente 3 grandes grupos de alimentos. Por un lado las carnes: lo ideal es variar entre los distintos tipos (vaca, pollo, pescado y cerdo). Evitar alimentos industrializados (rebozados de pollo, salchichas, hamburguesas comerciales) que en general tienen poco contenido de carne y son de elevado costo. Dentro de cada tipo de carne siempre hay cortes económicos. Podemos incluir el cerdo con frecuencia semanal, retirando la grasa visible antes de cocinarlo (al igual que con la carne vacuna o la piel del pollo).

Con las frutas y verduras es mas fácil. Cada estación trae consigo una gran variedad de frutas y verduras frescas, más nutritivas y económicas que las que vienen del otro lado del mundo. En verano encontramos en oferta frutas de carozo, sandia y uvas, acelga, berenjenas, chauchas, tomate y choclo entre otros.

Para finalizar el grupo de cereales y legumbres (arroz, fideos, lentejas, porotos, arvejas, etc.), principal fuente de energía para el organismo, son económicos. Debemos incluirlos a diario siempre vigilando el tamaño de la porción, preferentemente acompañados de vegetales para enlentecer su absorción, preferir integrales cuando la preparación lo permita y cuidar mucho lo que les vamos a agregar evitando el exceso de grasas. Pueden consumirse en guisos, también en preparaciones sencillas como rellenos de vegetales o incluso en ensaladas.

Siempre que se consuman con moderación (en cantidades adecuadas para cada persona) y combinados con actividad física, todos los alimentos pueden ser parte de una alimentación saludable.

Si elegimos preparaciones sencillas, con alimentos naturales y poco industrializados/procesados, evitamos carencias de nutrientes, obtenemos la energía necesaria para nuestras actividades cotidianas, prevenimos enfermedades, cuidamos la salud y el bolsillo.

*Lic. en Nutrición M.N 3261 M.P.R.N 9652

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