Tomas de tierras: “el Estado debe tener políticas de hábitat”

Nuevas tomas, el acceso a tierra y vivienda en Roca

Por Omar Reggiani*

La política habitacional de una región no se puede comprender al analizar los comportamientos de los funcionarios de un municipio, una provincia o la nación y sus responsabilidades en la temática, esto nos puede llevar a falsos diagnósticos sobre el hábitat de un territorio. Cuál de estos niveles de gobierno es más o menos responsable y el ranking de culpabilidad que puedan tener en la materia, es caer en una simplificación del tema.

En esta cuestión sensible y compleja, no puede ponerse al tope de la discusión la disputa “política-partidaria” entre grupos o personas, esto debe dejarse a un lado en un tema que debe ser resuelto desde las Políticas de Estado y deben incluir a miles de ciudadanos que no pueden obtener una vivienda adecuada y un hábitat digno.

La inseguridad de la tenencia, los asentamientos irregulares, el déficit habitacional, entre otras, son consecuencia de la falta de políticas Estatales en materia de hábitat, con innumerables variables que deben tratarse como un conjunto y no de manera aislada; articulando acciones por parte de los tres estamentos del Estado (Municipal, Provincial y Nacional), desde lo financiero, lo legal y lo político; desarrollando políticas públicas que regulen un mercado, hoy en manos del sector inmobiliario que mira al suelo como una mercancía y no como un bien social.

Lo cierto es que, en términos políticos y no partidarios, el Estado en su conjunto debe involucrarse en políticas de hábitat. La cuestión real de análisis es el “cómo” y “con qué” herramientas hacerlo; no se trata de volcar recursos aislados en programas que resuelven la parte, habrá que resolver la totalidad desde la planificación y ordenamiento del territorio.

El hábitat tiene múltiples componentes, todas referidas al ordenamiento territorial integral; no hay vivienda sin suelo, no existe suelo sin infraestructura básica, no puede construirse ciudad sin equipamiento urbano, no existe lo urbano sin la mirada totalizadora del territorio. Siempre se habita, pero habitar adecuadamente refiere al sentido más globalizador de la palabra, incluyendo todas las variables posibles del termino (suelo, vivienda, infraestructura, transporte, recreación, salud, educación, etc.).

Es importante que, desde los esferas del Estado con más recursos (Provincia y Nación), pueda centralizarse una política sobre el hábitat y que desde los gobiernos locales se ejecuten estrategias para la Planificación Territorial que permitan a los sectores excluidos, acceder al mercado inmobiliario y en este sentido existen dos ejes fundamentales a considerar:

a) Política de suelo, donde se debe intervenir en el Mercado de Suelo, definiendo al crecimiento urbano de acuerdo a lo establecido por una planificación integral del territorio (urbano-rural) y readecuando las herramientas legales y de recaudación tributaria, que permitan recuperar renta inmobiliaria sobre la inversión Estatal realizada hacia el privado, redituando esta, en los sectores sociales más empobrecidos.

b) Política habitacional, donde se deben gestionar modelos constructivos basados en paliar el déficit habitacional existente cuantitativo (construcción de nuevas soluciones habitacionales) y cualitativo (mejorar las viviendas existentes); será fundamental obtener estadística y diagnóstico de la situación inicial, para proyectar un plan efectivo de Desarrollo Habitacional.

Parte de esta integralidad en las políticas públicas del hábitat es tener en cuenta, por ejemplo que, implementar líneas de créditos hipotecarios, aumenta la demanda de la tierra y requiere regular y controlar el valor del suelo de los agentes especulativos; esto ilustra cómo cada movimiento del tablero implica ajustar las piezas en un “juego” complejo. Un nuevo ejemplo pueden brindarnos los alquileres, como otro factor de regulación por parte del Estado y como su intervención en ese mercado (aportando inmuebles a menor valor de alquiler) puede definir un piso en el precio del sector, propiciando la baja y haciendo que el valor disminuya.

No se trata de encontrar “un culpable” por la falta de políticas públicas, o simplemente “construir más viviendas”, ese no es el camino para resolver la temática. El hábitat debe ser tratado como un problema complejo y desde una mirada global se deben brindar herramientas para contener a la totalidad de los ciudadanos, comprendiendo que ese conjunto de habitantes tiene diferentes realidades sociales, culturales y económicas. En definitiva pensar al Hábitat como parte de una política territorial integral.

*Presidente de la Asociación Civil “Un techo para mi hermano”

Editor Picks