¿Un dirigente de Roca vuelve a Casa de Gobierno?

¿Será bueno?, ¿servirá de algo?. Si la polarización finalmente se da en las elecciones del siete de abril, Roca inevitablemente tendrá un gobernador o un vicegobernador.

Si gana el oficialismo provincial, será el tiempo de Alejandro Palmieri, y si en cambio el triunfador es Martín Soria, Roca volverá a tener mandatario provincial. Ahí está entablada la lucha, en las grandes ciudades que se reparten el grueso del electorado, por eso no es casual que candidatos a gobernador o vice sean de Roca, la segunda en cantidad de electores.

Es que se cree que si va un candidato local llevará consigo más votos de la ciudad, de los barrios. La elección de Arabela Carreras para encabezar la lista oficial tiene también como trasfondo la necesidad de conquistar barilochenses, primera ciudad en electores de la provincia.

Pero no sé en realidad si es tan determinante el origen de un candidato. Verani, Saiz, Massaccesi, arrasaron en elecciones en toda la provincia y también lo hizo Carlos Soria. Ganaron en grandes ciudades y en las más pequeñas. La gente vota un candidato por propuestas, por coherencia, por obras y realizaciones, por respeto y por la apertura a escuchar a los demás. Y no se pregunta de dónde es para según eso decidir a quién respalda.

Que sean de Roca o de Bariloche representa más bien una idea del poderío de las ciudades a la hora de elegir candidatos y contar electores. Pero las ciudades no desaparecen porque el elegido sea de otra, las ciudades pueden conseguir que los gobernantes atiendan sus demandas a partir de gestiones, de coincidencias. Pero no es menor que muchas veces el ser de la misma ciudad facilita conseguir interlocutores, gestores que vayan en busca de recursos y decisiones .

El poderío electoral de ciudades como Roca se advierte cuando la política también mira a sus dirigentes.

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