Creó una silla de ruedas “especial” y ahora es el mejor empresario argentino

Mauro Tronelli, un ingeniero de Roca, es el padre de la nueva “silla de ruedas omnidireccional”. Cosechó títulos y la semana próxima llevará su proyecto a la Cumbre Global de Discapacidad, en busca de financiación.

Innovación y solidaridad pueden ir de la mano. Así lo demuestra el flamante ingeniero Mauro Tronelli, un joven roquense que presentará una silla de ruedas especial en la “Cumbre Global de Discapacidad” que se desarrollará en Buenos Aires del 6 a 8 de junio.

La silla ya obtuvo varios premios a nivel nacional, como el del pasado 21, cuando él fue elegido el joven empresario argentino por esta silla. Pero también llegó a la final de un concurso en Dubai y ganó una mención de honor de la embajada de Israel.

Hoy Mauro está en Bahía Blanca, realizando los últimos ajustes técnicos y administrativos para mostrar su producto al resto del mundo. Es que el proyecto no para de crecer y su modelo de silla de ruedas omnidireccional es analizado por empresarios de otros países.

Todo empezó en 2011, cuando cursaba el colegio técnico de Regina, Nuestra Señora del Rosario. “Habíamos construido una plataforma omnidireccional como parte de un proyecto para una materia, pero no sabíamos qué utilidad darle. Entonces, un amigo nos contó que cuando estuvo en silla de ruedas tuvo muchas complicaciones para movilizarse en su casa. Ahí se nos ocurrió que podríamos darle un buen uso”, explica Mauro, que trabajó junto a Exequiel Morelli y David Silvestri, primero y con Ezequiel Santo, Agustína Alonso y Diego Temperini después.

Buscar la mayor movilidad en el menor espacio posible fue uno de los objetivos. Para ello, el modelo fue probado por muchos chicos y chicas con discapacidad. “Hablamos con mucha gente que usaba silla de ruedas, cuáles eran sus dificultades y vimos que esto podía ser una solución a varios de sus problemas”, comenta.

El prototipo actual comenzó a construirse en el 2014 y se terminó en enero de este año. “Estamos en la etapa de revalidación y esperamos pasar al producto final”, se ilusiona.

La inversión fue de 25 mil dólares. Si bien la mayor parte de los elementos son nacionales, la fluctuación del dólar fue encareciéndolos. Según sus cálculos, para el desarrollo de una silla más pequeña y liviana se necesitan unos 50.000 dólares. Y después de esa inversión inicial, el valor de venta al público sería de 15.000 dólares o $680.000. Un modelo similar llamado Ibot, de Toyota cuesta 50.000 dólares.

Entre las características de la silla “Siruom” -así se llama- figura que cuenta con ruedas omnidireccionales, tracción en las cuatro ruedas, sistema de mando intercambiable y más de cuatro horas de batería.

“Una silla normal requiere para girar 1.5 metros, mientras que “Siruom” sólo necesita 90 cm. y hasta puede llegar a hacerlo en 70 cm. También tiene un sistema de asistencia para personas que no tienen motricidad fina. Todo el proyecto lo fuimos haciendo con los pacientes”, destaca Mauro Tronelli, que espera nervioso el evento mundial de la próxima semana.

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