Cuatro décadas en el oficio de gomero

Gino Avoledo
ginoavoledo@rionegro.com.ar

Eugenio y Nemesio Díaz llegaron del vecino país de Chile y se consolidaron en la ciudad con una profesión artesanal dura. Progreso y alegrías en el mundo de los neumáticos.

Hechos en la gomería en esos tiempos donde este oficio tenía carácter de artesanal.
Para los hermanos Eugenio y Nemesio Díaz la ciudad de General Roca significa mucho.
“Nos gusta la ciudad, encontramos nuestro oficio, y nunca pensamos en abandonarla”, coincidieron durante la entrevista.
Emigraron del vecino país de Chile (de la ciudad de Coronel, comuna perteneciente a la provincia de Concepción), y aquí organizaron sus vidas.
“Fue la fuente de trabajo las que nos arrimó y terminó dejando en Roca, allá por el año 1978”, contó Eugenio, de 56 años, apenas uno menor que Nemesio (57).
A Eugenio lo trajo su padre. Después, a los pocos meses, se vino Nemesio.
La fruticultura los invitó por algunas jornadas a conocer la mano de obra que pedían a gritos -en aquellos tiempos de bonanzas- parrales, manzanos y perales.
“Lo de la cosecha fueron unas horas diarias, en días esporádicos, mas que nada para ayudar a nuestro papá cuando iba a la chacra de barrio Gerly”, recuerdan los hermanos.
“Mi hermano fue el que más cirujió, andaba con “los gallego” Muñoz metido en las chacras”, ironiza Eugenio con una marcada tonada del otro lado de la cordillera.
Quizás el acertijo de la vida, el destino si prefieren, guió y ubicó a Eugenio y Nemesio en el contexto de los neumáticos. Pero había que hacerse en al profesión.
Un oficio sin mucho protagonismo, necesario y que esconde encantadores personajes, como lo son los Díaz.
En referencia a si les gusta su trabajo, Eugenio manifiesta: “La gomería también me ha dado alegrías; una familia y me permite viajar, que es lo que hago con frecuencia”.
De corazones bondadosos y siempre bien predispuestos, los Díaz son la sombra fiel de una profesión que esta día y noche al servicio de quienes necesitan seguir transitando por la vida.
Y Nemesio a modo de comparación con otros colegas nos remarca, “Nosotros no cobramos el aire. Acá vienen a inflan ruedas de camión, motos o autos, calibran ruedas y eso no tiene costo; nosotros reparamos”.

P- Cuándo se iniciaron en la profesión?
R- Nuestro primer contacto con esta profesión fue en el año 1978/9. Yo empecé llenando bolsas de alimentos en el local de H. Beitía en la calle San Juan, y un día pase a barrer el sector de la gomería. Seguido se sumó Nemesio; teníamos 17 y 18 años respectivamente (recuerda Eugenio).

P- ¿Y como siguió todo?
R- En Beitía ya habíamos adquiridos los hábitos de la gomería. Después tuvimos un paso, durante los 80’, por la gomería de la cooperativa de colectivos El Valle (hoy Carrefour). Luego unos tres años en otra gomería, entre el 87 al 90 si mal no recuerdo.
Referentes en el oficio de gomeros en la ciudad. P- ¿En esta equina desde hace cuánto tiempo?
R- Ya tenemos 28 años en este taller. Cuando compramos esta propiedad (España y Paraguay) había que adaptarla acorde a nuestro trabajo. Metimos manos a la obra y acá estamos. Es más, ya se sumaron nuestros hijos a la profesión.
Los hermanos sienten una especial gratitud hacia quienes le brindaron apoyo en aquellos tiempos.
Con Nemesio la charla se torna más amistosa, él siempre está como agazapado para la broma o el chiste ligero.

P- ¿Alguna anécdota que venga a la memoria?
R- Ahí donde estas sentados vos, en ese banquito chueco se sentaron personajes como el “Gringo” Soria, el funcionario Nicolaus o el dueño de Hidalgo Sola. Mientras hacíamos el arreglo le metíamos charla y más charla. Hay otras historias pero déjalo ahí.
El mencionado oficio ha cambiado con el correr de los años, fundamentalmente por el avance que ha tenido la actividad a través de la incorporación de tecnologías y los nuevos requerimientos de los clientes.

P- ¿Era más artesanal antes el trabajo?
R- Por su puesto. Y riesgoso (vuelven a coincidir ).
En los últimos 25 años el neumático de camiones dejó atrás a sus viejas compañeras de ruta, las cámaras.
“Obvio que tuvimos que ir invirtiendo; mira estos criquet hidráulicos y máquinas de última generación”, resaltan los hermanos Díaz.
En cuanto a los clientes manifestaron, “tenemos desde empresarios, funcionarios, hasta los humildes. Nuestra profesión no separa o elige clientes. Si te podemos decir que vienen muchos camioneros (nacionales e internacionales) y maquinaria grande. Por la ubicación que tenemos sobre todo”.
Nada como el cliente y el trabajo diario, a toda hora, para ganarse las cosas. Como lograron hacer los Díaz en Roca.

Empecé llenando bolsas de alimento y barriendo la gomería. Este oficio también me ha dado muchas alegrías”. Eugenio Díaz, gomero.

En ese banquito chueco donde estás sentado vos se ubicaron el “Gringo” Soria, Nicolaus, y salían cada charlas”. Nemesio Díaz, gomero.

Dato:

1978 llegan a Roca atraídos por el convencimiento de papá, hermana (Juana) y el trabajo, se radican en la ciudad.

Esquina estratégica, para los rodados nacionales e internacionales

Al pensar en montar un taller de reparación de neumáticos, es importante tener en cuenta la localización, ya que puede ser un factor determinante para su éxito o fracaso.
Después de su paso como empleados en los mencionados otros tres comercios del rubro gomería, Eugenio y Nemesio iniciaron su propio local.
Adquirieron el terreno de calle España y Paraguay, en los principios del 90, y enseguida comenzaron a construir el edificio. Absolutamente todo, desde los trabajos de albañilería, la instalación eléctrica y hasta la colocación del techo, fue realizado bajo sus atentas miradas.
Aquella decisión de la mencionada esquina resultaría todo un éxito en lo laboral.
Nada de cartelería luminosa o estática en las paredes.
La clientela abunda: camiones nacionales o internacionales, además de maquinarias pesadas, automóviles, motos y bicis. El local tiene una medida de 4 x 8 metros, con una altura de unos casi 4 metros. Las paredes elevadas les permitió en su interior montar un altillo y góndolas de hierro para exhibir los neumáticos nuevos o usados.
En su interior elementos típicos de la profesión, algunos de última tecnología: gatos hidráulicos, compresor de aire, desmontadora de neumáticos, maquina para reparación de cámaras, un cuadro de herramientas tubo, fijas, cruz, entre otras. Una pequeña sala que sirve como oficina, pero que a la vez esta concurrida de más piezas de una gomeria bien completa.
La estructura del taller ofrece áreas definidas. Afuera una amplia playa de estacionamiento, un sector techado para combatir los inviernos lluviosos o los veranos de calor. Además un piletón para el trabajo que demandan cámaras o cubiertas. En la Gomería Díaz, el trabajo es corrido, de 7:30 a 19:30.

Gomería Díaz servicios

Los servicios que proporciona la gomería son de fundamental importancia (a particulares o empresas) ya que son el punto central de la actividad del taller de los hermanos Díaz.
Las tareas más frecuentes a realizar en el lugar son: cambio de neumáticos, inflado de neumáticos, reparación de pinchazos.
Un arreglo de rueda de camión (400 pesos), la de un auto (entre 200 ó 150 pesos).
“El aire para inflar acá es gratis”, confirmó Nemesio.
Venta de llantas, válvulas, cubiertas, cámaras, etc); servicio de desplazamiento.
Además de poner la máxima implicación y responsabilidad con el negocio y los clientes.

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