Iván Adaime: un roquense en Nueva York

Iván Adaime es otro de los roquenses que circula por el globo disfrutando de su trabajo y de la posibilidad de conocer el mundo. Iván trabaja en Nueva York, pero tuvo que tomar varias curvas para llegar hasta donde está hoy. Y que mejor que leer su explicación al respecto, para entender su presente en el exterior.

Roquense y orgulloso de su tierra, trabaja como encargado de negocios digitales para uno de los grupos de medios de habla hispana más grandes de Estados Unidos.

Anteriormente trabajó en AOL y en La Nación, durante su estancia en Buenos Aires. También fue profesor de la carrera de Comunicación en la Universidad de Buenos Aires, donde había estudiado y comenzó a desarrollar su pasión por los medios de comunicación y las nuevas tecnologías. Hace ya seis años que trabaja en NYC.

“En primer lugar, tuve un año de intercambio en Nueva Zelandia que fue una gran experiencia para ampliar horizontes. Luego fui a estudiar a Buenos Aires en donde desarrollé mi interés por los medios de comunicación y las nuevas tecnologías”, comienza Adaime.

Pero la explicación continúa, claro: “Empecé a trabajar en varios medios, entre ellos AOL y La Nación, primero en la parte de contenidos y luego me fui moviendo más a áreas de marketing y negocios. Paralelamente di clases en la Carrera de Comunicación en la UBA y en otras universidades. Hace ya casi 6 años me ofrecieron venir a desarrollar el negocio digital del grupo de medios que tiene los diarios en español más importantes de Estados Unidos. Y así es como hoy estoy viviendo en la Gran Manzana”.

Claro, trabajar en el exterior no es una tarea fácil: “creo que la parte más difícil es aprender los códigos y prácticas que son muy diferentes. Lleva un tiempo de ajuste, durante el cual hay que estar bien atento y suspender los juicios de valor. Pero lo que tiene de difícil se compensa por lo que aprendés”, afirma Iván. Y en ese mismo contexto, explica como es un día suyo en Estados Unidos.

“Un día habitual arranca a las 7 de la mañana, preparando el desayuno y el almuerzo que mis hijas van a llevar a la escuela. Luego de dejarlas en la escuela, voy a trabajar. Afortunadamente vivo muy cerca y puedo estar en un ratito ya sea en metro o en bicicleta. Una o dos veces por mes, la rutina se ve alterada por viajes de trabajo a Los Angeles, Chicago o algún otro destino”, cuenta el roquense.

Aún cuando las distancias son grandes y los afectos se extrañan, Iván siempre tiene a su ciudad presente. Por eso, explica que cuando puede se hace un espacio para volver a visitar su lugar: “Voy una vez por año. Mis padres viven ahí y tengo muchos amigos. Roca es súper especial para mí. Me encanta ir y que mis hijas compartan tiempo con sus abuelos y que conozcan a las personas y los lugares con los que crecí”.

Como la mayoría de los roquenses que circulan alrededor del mundo, Iván no olvida de donde viene. Y lleva la ciudad siempre presente, ya sea en Nueva Zelanda o en Nueva York. Y vuelve, siempre que tiene su chance, como todos.

 

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