Jonathan Ceballes brilla en su apogeo artístico

El artista nacido en Barrio Nuevo colocó la piedra fundamental de sus incipientes cimientos de talento en Cosquín. Su tercera visita al festival de folklore fue como Director Musical de la delegación de Río Negro. Un repaso por su formación, su vida.

“Mi primer Cosquín fue el anfiteatro del canalito”, se permitió ironizar Jonathan Ceballes. A cuesta, además de su guitarra, lleva un andar tranquilo y tono de voz bajó.

El Caín (paraje de la Línea Sur de la Provincia de Río Negro), barrio Nuevo (Roca), Cosquín y Laborde (Córdoba), entran en la historia. En la charla se brinda al cien por ciento. Parece de unos veintipocos, pero no.

“Soy nacido y criado en General Roca (Barrio Nuevo), tengo 29 años; mi infancia la pase en El Caín”, deja en claro. “Esto arrancó hace años, porque en la casa de mis padres había una guitarra y la cargué de chico en mi cuerpo. En esos años el folklore era lo que se escuchaba en casa, era lo que nos brindaba la radio AM, y sobre todo lo que compartía papá con payadores, cantantes, en El Caín”, cuenta.

“Comencé yendo a los pre Cosquín acompañando a malambistas, y un día dije: yo quiero ser el protagonista”.

Estar al lado de los mayores escuchando o haciendo canciones, marcó la primera escuela de Jonathan. Pero hubo otras. En el viaje al pasado que le proponemos, rescata, “Cuándo agarre la guitarra de papá lo primero que salió fue folklore”.

Es imposible reflejar con palabras la calidez de su tono y esa carismática mirada que acompañaba el relato. El diccionario me obliga: sencillez. La tercera aparición de Jonathan en Cosquín (el pasado 27 de enero) es la que nos trajo al diálogo, sigamos.

“No hay que dejar caer esto, hay que seguir potenciando el crecimiento. En los concursos encontré otra escuela más”.

P- ¿Cómo viviste la reciente actuación en Cosquín?
R- Fue hermoso. Esta vez fue con otro compromiso artístico, pero se disfrutó como la primera porque Cosquín es palabra sagrada para mí.

Jonathan subió al escenario Atahualpa Yupanqui como Director Musical de la delegación de Río Negro (conformada por 60 artistas). Y años anteriores pudo disfrutar de una etapa brillante en tierras cordobeses, logros que lo han impulsado a nuevos recorridos, proyectos.

“Empecé yendo a los pre Cosquín acompañando a malambistas, y un día dije yo quiero ser el protagonista y fue cuando me hice camino por instancias regional (Choele Choel) y un día me encontré entre 1000 artistas del país. Y ahí resulté ganador”, cuenta.

P- ¿Cuál fue la clave para ganar ese Pre Cosquín?
R- Llevar música de acá sin dudas. Por ahí es un error pensar en hacer algo que le gusta a la gente.
Ese 29 de enero del 2016 es muy recordado para mi y mi familia, fue maravilloso.
Además, estudiante de la carrera Educación Musical (en el Instituto Universitario Patagónico de las Artes);profesor en Escuela Primarias y cantante guitarrista en Fundación Cultural Patagonia (en el Ensamble Popular).

P- ¿A qué edad empezaste a sentir la fuerza de la guitarra?
R- De chico. Yo a los 13 años arranque a tocar la guitarra con seriedad por decirlo de alguna manera. Cuando papá ya no me podían enseñar más, y como no tenía ni un peso partido al medio, entre a participar de los talleres de Tito Pereyra. Eso marcó un antes y un después, porque él incentivo a que me dedicara a esto. Me llevaba a las radios y me hacía tocar en el anfiteatro del canalito (2 de Abril); ese fue mi primer cosquín (risas). Esos talleres se renovaban, yo solo me pude quedar un año y meses, ahí fue que decidí seguir como autodidacta y a los 17 años ingresé a estudiar en IUPA, y es cuando empieza mi formación profesional (siete años de guitarra clásica, tres de canto lírico y ahora la última etapa de la carrera Educación Musical).

P- ¿Siempre fue el folklore?
R- No. Nooo. Risas…
“Mira, hay varias anécdotas, pero una viene al caso. En el transcurso de mi formación metí mucho ruido, hice heavy de pibe, y en ocasiones venía la policía a pedir que bajáramos el volumen; algunos vecinos nos tiraban piedras al techo de la sala para decirnos que frenáramos”.
Vuelve al hilo de la charla y agrega, “Hay muchos vecinos solidarios en Barrio Nuevo, y los docentes de las escuelas de ahí hacen mucho por mi barrio, el que quiero”. Nombras El Caín y Barrio Nuevo.

P- ¿Tu familia?
R- Es la clave de esto. Mi familia fue el surco que guió mi formación, y me siguen acompañando. Mis padres (Miguel y Luz) me enseñaron el ejemplo del trabajo. Mi papá se levantaba a las 5 de la mañana y salía, hacía changas en las chacras. Llegaba a casa con una bolsa de frutas, cebollas, leche, y mi mamá a cuesta con nosotros. Por esto digo que ellos son indispensables.

P- ¿Un disco, o por ahora no?
R- Si. Esta en estudio, con mucho de canciones propias, llegará este año, ya se van a enterar. Laborde (Festival del Malambo 2017) también le sacan buenos recuerdos (ganó el concurso como cantante y fue revelación). Jonathan Ceballes vino a este mundo a cantar el folklore de su tierra, región, y cumple con la misión de desparramar su semilla por el país. Su voz y las cuerdas de su guitarra traducen sentimientos, historias. En definitiva: todo lo que ha vivido.

Editor Picks