“La Flor del Sur”: la panadería más antigua de Cervantes

La familia Guitlein está en Cervantes desde 1961, amasando el futuro día a día de un pueblo que busca crecer sin olvidar sus raíces.

Rubén es tercera generación de panaderos. Nació en La Pampa donde su abuelo ya tenía una panadería, pero la situación económica hizo que salieran en busca de mejores horizontes. Así llegaron, primero a Cipolletti y luego a Cervantes, donde la familia Ibáñez (de Roca) vendió la panadería que tenían.

“En 1961 mi padre, mi abuelo y mi tío compraron esta propiedad, sobre calle Julio A Roca al 554. Mi padre contaba que compraban una bolsa de harina en el almacén, venían, la hacían y la vendían o la fiaban. En aquellos años los chacareros pagaban una vez al año, así que sufrieron mucho para pagar esta propiedad”, relata Rubén Guitlein.

Años después la sociedad familiar se disuelve, yéndose el tío a Cipolletti y su padre y abuelo queda en Cervantes.

“Yo trabajaba en el Banco Nación y en 1988 me hice cargo de la panadería. Hemos pasado crisis y no crisis, porque en épocas que no había crisis la harina valía como ahora. De $300 llegamos a pagar $900 pesos y tenemos que soportar nosotros ese aumento, porque no podemos trasladarlo todo al cliente”, dijo Rubén.

“La flor del sur” hace referencia a la mustisia, típica de la Patagonia. Foto: Cesar Izza

Su panadería tiene una gran clientela y son nueve los empleados que lo ayudan a realizar las distintas tareas. El horno que tiene en el fondo de la panadería habría sido construido en 1949, uno de los más antiguos en la zona, siendo reemplazado hoy por moderna tecnología.

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