Mabel, la mujer que lleva 50 años trabajando en la ex Fricader

Con 16 años ingresó a trabajar quitando la carne de los huesos para hacer chorizos. Cuando cerró la fábrica en 1999 fue una de las que se “atrincheró” junto a otros trabajadores a proteger la fuente laboral. Hoy es secretaria de la Cooperativa J.J.Gómez

La faena de animales es un trabajo que generalmente realizan los hombres, pero Mabel es una de las pocas mujeres que siempre estuvo cerca de esas labores, en el matadero primero, luego en la empresa Fricader y aún hoy continúa como secretaria de la Cooperativa J.J.Gómez.

Pasó por todas las crisis económicas que vivió el país, desde la década del ´60 en adelante. Incluso fue testigo lejana del fallido aterrizaje del ex Presidente Juan Domingo Perón, luego de 18 años de exilio, en el aeropuerto de Ezeiza, luego conocido como la “masacre de Ezeiza”, en 1973.

La crisis del 2001 no la tuvo como testigo, sino como protagonista de una lucha que llevaron adelante un grupo de trabajadores de la empresa Fricader, ante los despidos y cierre definitivo de su fuente de trabajo.

Tiene 66 años que no se notan en su rostro, y en junio próximo cumplirá 50 años trabajando en el misma fábrica emblema de nuestra ciudad, la ex Fricader, hoy Cooperativa de trabajo J.J.Gómez.

A los 16 años ingresó por primera vez al “matadero” donde su padre, Benjamín Inostroza, era “carneador”. Eso fue el 21 de junio de 1969.

“Mi primer trabajo fue “chimanguear”. Una tarea que consistía en quitarle la poca carne que le quedaban a los huesos, luego de las carneadas. Con eso que quedaba se hacían chorizos”, explica la mujer.

Su capacidad para el trabajo hizo que más de una “capataza” la eligiera para llevarla a otros sectores de la fábrica. Así pasó por tareas de faena, “limpieza de tripas” para hacer chorizos hasta llegar a ser supervisora.

Junto a sus compañeros en la fabricación de chorizos, cuando aún la empresa era Fricader Patagonia S.A

En junio de 1973 les informaron que pasaría el tren por Gómez juntado a todos aquellos que quisieran ir a recibir al ex presidente exiliado, Juan Domingo Perón, al aeropuerto de Ezeiza.

“Nosotros éramos muy jóvenes y tener la posibilidad de viajar a Buenos Aires era una aventura. Sin ser peronistas fuimos con un grupo de trabajadores de Fricader. Cuando bajamos en la estación del tren tuvimos que caminar muchos kilómetros para ir al aeropuerto. Hacía un calor de locos. El tema fue que no alcanzamos a llegar a Ezeiza cuando se desató un lío bárbaro. Había disparos por todos lados.

Nosotros nos tuvimos que refugiar detrás de unas plantas y sentíamos el zumbido de las balas muy cerca. Fue tremendo”, recuerda Mabel. “Finalmente Perón no pudo aterrizar y nos tuvimos que volver nuevamente. En esa oportunidad uno de nuestros compañeros se perdió en medio de la balacera y apareció una semana después”, cuenta.

Mabel nos comparte unos mates amargos y recuerda otro hecho significativo en su vida y quizá el más importante. Fue durante la crisis laboral que ella y una veintena de compañeros tuvieron que enfrentar ante el cierre de la fábrica en 1999.

Un largo peregrinaje tuvieron los que decidieron quedarse en su lugar de trabajo a pesar de las amenazas de desalojo.

Cuando cerraron Fricader, ocupamos las oficinas para evitar un saqueo y proteger la fuente laboral” Mabel Inostroza, secretaria de la Coop. J.J.Gómez

“Primero nos quedamos debajo de los corrales. Nos turnábamos para hacer guardia por un posible desalojo, hasta que nos metimos de prepo a las oficinas. En realidad no queríamos que vinieran a saquear el lugar. De allí no nos pudieron sacar más. Viajamos a Viedma, a Buenos Aires, golpeando todas las puertas para ver quién nos escuchaba. Fue una época muy dura. Yo tenía la suerte que mi marido trabajaba, pero muchos de mis compañeros no tenían ni qué comer”, afirma Mabel Inostroza

A pesar de estar jubilada hace 10 años, ella sigue trabajando, ahora en las oficinas que la cooperativa tiene sobre Av. Roca, pero dos veces a la semana vuelve a la fábrica. “No puedo dejar de venir. Acá está gran parte de mi vida y de mi lucha”, asegura.

  • 24 años lleva la mujer con su familia cerca del peligroso cruce de Ruta 22 con Félix Heredia (Norte) y Canale (Sur).
  • 1969 en junio de ese año Mabel ingresaba a trabajar en el entonces “matadero” con sólo 16 años.

 

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