Volver a la cancha con Carlos Braicovich: historias del deporte roquense

Carlos Braicovich recordó su paso como jugador en los clubes Experimental de J.J. Gómez e Italia Unida, durante los campeonatos organizados por la Liga Deportiva Río Negro. Su familia y anécdotas, que el fútbol de los 60 y 70 le hizo vivir.

Las historias de las gambetas, pases y goles, las de las atajadas heroicas, son todas distintas. Antonio Braicovich partió en barco desde el viejo continente escapando de la Guerra Mundial. Dejó atrás la región de Trieste, límite de Italia y Eslovenia, y el destino lo trajo a un pujante Alto Valle (Río Negro).

Instalado en cercanías de la vieja Estación Experimental de J. J. Gómez (fundada el 14 de octubre de 1916) don Braicovich formó familia, junto a su esposa tuvieron tres hijos. Carlos Braicovich (72 años y el menor de los dos varones), también, transitó por los campeonatos de la Liga Deportiva Río Negro. Con él, en una de las mesas del bar Cuffoni y, posteriormente en su casa, se permitió viajar al pasado con testimonios, charlas con amigos, fotos y artículos periodísticos (archivo Diario Río Negro).

El fútbol ya venía ganando popularidad en los inicios del Siglo XX, y en la región no era la excepción: la Liga -por aquellos años- ya contaba con un par de instituciones en cancha: Club Río Negro, Argentinos del Norte, Italia Unida, Asociación Patriótica Tiro Federal (todos de General Roca). Se fueron sumando, también, Deportivo Canale, Defensores de Stefenelli, Defensores de Andrade y un tal Experimental: club que vistió a nuestro entrevistado durante varios campeonatos.

Completaron aquellos calendarios deportivos los clubes Deportivo Huergo, Mainqué, los reginenses de Círculo Italiano, Atlético y, con breves intervenciones, el modesto Pago Chico (Villa Regina).

P- ¿Por qué el fútbol?
R- Recuerdo (mira esta foto) que íbamos a los cura de la calle Sarmiento a jugar; teníamos unos 12 ó 13 años y había que llevar el carnet, ir a misa y después te daban el bollito con el chocolate. Recién después venía jugar al fútbol (era la diversión). Quizás jugar al fútbol vino por tradición familiar porque mi hermano jugaba en Experimental, y nosotros vivíamos muy cerquita del club y la vieja estación Experimental de J.J. Gómez.

“El primero en jugar en Experimental fue Raúl (fallecido); jugamos juntos en el club varios partidos, él era goleador y lo mío era más correr y meter. Después pase, un par de años, a jugar en Italia Unida”, rescata de la memoria Carlos.

P- ¿Cómo era Experimental?
R- La cancha era linda porque estaba pareja, aunque era algo salitrosa. Nuestra camiseta era blanca y roja a bastones, muy similar a la de Estudiantes de La Plata.

La zona, un área que sufría las inclemencias de la naturaleza (el frío se sentía mucho). Cuando Carlos profundiza en Experimental nos trae al ambiente el perfume de los frutales, la frescura del agua de las acequias, las sombras de los espigados álamos y robustos eucaliptos. A mediados de los años 60 el oeste del Alto Valle ya veía consolidada su liga, muy competitiva por cierto, y sus parciales, numerosos, aguardaban domingo a domingo la actuación de sus escuadras.

P- ¿Su puesto en la cancha?
R- De 5. Eran partidos de rompe y raja.

Esos campeonatos organizados por la Liga tenían partidos estelares. P- ¿El clásico de Experimental cuál era?
R- (Exclamación y silencio…). Tiro Federal era el club del pueblo y tenía su popularidad; nosotros y otros más chicos jugábamos para voltear a Tiro o Italia Unida. Argentinos del Norte también andaba muy bien. Ir a Huergo o Regina era bravo.

P- ¿El rival a vencer entonces?
R- Yo creo que los cruce contra Canale eran especiales. Era el clásico chacarero (risas…).

Carlos: acá le acerco estos documentos -año 65- del Diario Río Negro (“Experimental como visitante derrotó a Deportivo Huergo y “4 a 3: Resultado del Partido Experimental y Tiro Federal”).
– Lindos recuerdos. Claro que me acuerdo.

Ese año Argentinos del Norte se consagraría campeón del torneo, y repetiría en el 66. P- ¿Se jugaba distinto?
R- Antes se jugaba mas sano.

Carlos Braicovich fue capitán en Italia Unida del 70. Fuerza y entrega en la zaga azzurra.

Aquellas crónicas del Diario Río Negro denominaban a la cancha de Experimental como un lugar donde se encerraba cierta fortaleza para los locales, y la llamaban la cancha de los eucaliptos dado que en el predio estaban anclados los robustos árboles.

La Copa Boscacci -que se jugaba anualmente en homenaje el ex deportista- daba la oportunidad de jugar más partidos con los equipos de la ciudad, y se ganaba en popularidad.

“Antes había mucho potrero; lo mío fue jugar por el amor a la camiseta”, fraseó Carlos.

Y sintetiza: “Deje de jugar en Experimental allá por el 67-68, pase a Italia Unida y me dieron una platita, con eso me compre un 4L usado. En Italia teníamos lindo equipo”.

Pero no todo fue fútbol en la vida de Carlos Braicovich.

“Dado que estábamos lejos de la ciudad, una camioneta de la Experimental nos traía hasta la vieja Escuela 32 o la 42. Hace dos meses me antro la jubilación, yo fui chofer de la ambulancia del Hospital Francisco López Lima. También trabaje en la repartición del Diario Río Negro entre el 70 y el 73 si mal no recuerdo. Venía de Viedma, me entrenaba y me ponía a jugar en Italia”, agrega quien fue un férreo defensor.

P- Volviendo al fútbol. ¿Algún campeonato con Experimental?
R- Noo. Éramos un equipo de mitad de tabla se dice (otra vez risas). Pero Experimental tiene una estrella de campeón con ese equipo del 56 (foto derecha) donde jugaba mi hermano Raúl.

Y al hablar otra vez de Raúl la charla recibe otras voces…

“Raúl le pegaba como una yegua. Una vez me puse en la barrera y el pelotazo me dejó ardiendo las patas por dos días”, aportó desde el mostrador del bar, mate de por medio, Cuffoni (ex futbolista y que tendrá su espacio en el actual ciclo de entrevistas).

P- Otra vez con Carlos. ¿Qué tipo de jugador era?
R- Del montón. En Experimental la mayoría fuimos trabajadores de las chacras y después jugadores.

Deje de jugar en Experimental en el 67-68. Pase a Italia Unida y con la platita que me dieron me compre un 4L usado”. Carlos Braicovich, ex jugador (Experimental – I. Unida)

P- ¿Mira fútbol?
R- Sí. Soy del Barcelona a muerte. Antes de Independiente “el rey de copas”.

Carlos Braicovich jugó hasta los 32 años, supo sacarle una sonrisa al fútbol, en sus relatos y gestos se nota.

P- ¿Algunas anécdotas?
R- Antes era cuero y tiento. Cuando la pelota caía en la acequia y se mojaba había que cabecearla (exclamación…).
Cuando vino Corbata a jugar para Tiro Federal nosotros lo levábamos a Italia Unida y le servíamos los vinos para que nos cuente historias del fútbol grande, era muy dado para charlar; vino de grande, pero trajo la experiencia y la pegada intacta.

Y sigue Carlos: “Cuando íbamos a la cancha de Huergo las “gallegas”, pegadas al alambrado, te escupían cada vez que teníamos que patear un córner o hacer un lateral”.

P- ¿Experimental?
R- Una linda época que se disfrutó; éramos el club de los chacareros (leer recuadro arriba). Venía mucha gente de Gómez o de Guerrico a Experimental, a ver partidos o al salón (entraban unas 400 personas y se hacían bailes).

Carlos Braicovich fue un guerrero en ese gigante “Experimental” que supo estar sumergido en la zona de chacras. Carlos la jugó al piso, hizo goles, y se llevó elogios. Y con él, afirmamos que en el fútbol nunca sabes cuando vas a jugar el último partido, porque el fútbol seduce, invita: a jugar o charlar.

Club Experimental En J.J. Gómez

El predio deportivo se levantó en frente a la Experimental (fundada en 1913 por el Padre A. Stefenelli), luego pasaría a llamarse INTA; pintoresco club que echó raíces a principio del siglo XX (canchas de: fútbol sin tribunas, bochas y tenis (Julio Armada construyó dos de polvo de ladrillo) y un amplio salón para encuentros y bailes (500 personas). Experimental guarda en la memoria el campeonato del 56. En pié solo queda una parrilla y árboles.

Este informe tuvo el aporte de: Archivo del Diario Río Negro (archivo@rionegro.com.ar), Daniel Rached y Carlos Cuffoni.

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