Caso Bernel: un año de silencio y desamparo tras once denuncias de abuso

El tiempo fue enemigo de once niñas y sus familias, quienes denunciaron abuso sexual por parte de un docente de Roca hace un año. Crudos relatos de madres, que demandaron al Estado. Cronología del caso.

Silencio. Espera. Dolor. Abandono. Violencia. Las palabras que surgen al escuchar el relato de tres madres de alumnas de la Escuela 38 que denunciaron abuso sexual por parte del docente Javier Bernel, hace un año.

“El tema del abuso se maneja siempre con un cierto hermetismo, que tiende al silencio. Eso hicieron”, dijo la mujer que encabezó la acusación por el abuso de su hija de ocho años, y que luego demandó al Estado Provincial.

El de Stefenelli, es un conocido caso que resonó en todo el país y fue puntapié de un “estallido” de denuncias que se replicaron en otras escuelas de Roca durante este 2019.

La causa dará un paso en tribunales este viernes con la audiencia de control de acusación, en la antesala del juicio al maestro acusado de abusar de once de alumnas.

Javier Bernel, se encuentra cumpliendo prisión preventiva hace ocho meses.

Esta semana se cumplió un año de la primera denuncia judicial y según indicó la fiscal del caso Belén Calarco, a mediados de septiembre se concretaría el debate.

Cara a cara con “Río Negro”, M, N y R, tres de las madres de las nenas hablaron sobre el proceso. Sentimientos de bronca, euforia y dolor brotaron de sus testimonios al hablar sin ataduras sobre lo que fue el 2018, al que calificaron como “el peor año de su vida”.

“¿Cómo puede ser que hayan tocado a mi hija y nadie haga nada?”, fustigó M. Con esta frase, relató entre lágrimas como desde el día que radicaron la denuncia sus voces se empezaron a escuchar impotentes. Fueron doce meses de golpear puertas de cuantas instituciones del Estado existen.

Con un estremecedor relato, N -la primera mamá en denunciar un abuso en 2015- rememoró el “calvario” que comenzó hace tres años y siete meses para su familia, cuando se presentó en la escuela y contó lo sucedido.

“Mi hija lo contó en casa. Empezó con pesadillas. Soñaba que él la venía a matar. Pero también con otras nenas, que (Bernel) las quería matar. No quería salir de la casa. El sueño se desarrollaba en la escuela”, relató N.

Foto: Andrés Maripe

La realidad es que “el docente le tocaba sus partes íntimas y agarraba sus manos para masturbarse”, contaron, sobre la denuncia en 2015. “¿Qué pasó que no hicieron lo que tenían que hacer con esta denuncia? Lo cajonearon”, agregó M.

Después de hablar, vino el “silencio”: dos años y medio de silencio.En 2018 la olla se destapó otra vez en un taller de Educación Sexual Integral (ESI) y produjo un “efecto catarata”, como describió M. “Todas las nenas recordaron”.

“Como madres hacemos honor a su valentía. Gracias a ellas se frenó a un tipo que hace años está haciendo lo que quiere con las nenas. Son nuestras heroínas”

M, madre denunciante

El tiempo, fue el gran enemigo de estas familias. Pero el silencio fue lo peor. Tres años después de la primera denuncia por abuso contra el docente, se inició el correspondiente sumario y la separación del cargo. “Todo lo conseguimos con nuestra presión y a destiempo”, comentó M.

La institución estaba ante un aparente caso de “abuso masivo” y así, en “cámara lenta”, transcurrió la semana 1, luego del destape. La primera denuncia judicial se hizo el 2 de agosto y el 6 , la policía fue al colegio a notificar al docente. “Los chicos empezaron a actuar como nenes secuestrados. Estaban eufóricos afuera de la escuela, lo señalaban, lo entregaban a la policía”, relató M.

“El 7 de agosto, los padres de 4° grado nos autoconvocamos porque queríamos que nos expliquen lo que había pasado. No teníamos ni idea, sólo sabíamos que las nenas no lo querían ver”.

Foto: archivo

Once días después de la denuncia judicial -y a tres años y medio de la primera denuncia institucional-, se dispuso la separación del cargo y el inicio del sumario administrativo.

Cuatro meses después fue la exoneración del cargo del docente, es decir, la resolución que le impidió seguir ejerciendo la docencia por hallarlo responsable.

“En aquel momento (2015) ¿en qué derivó el silencio?. En que las nenas durante tres años se bancaron a un tipo manoséandolas en las partes íntimas las veces que se le ocurrió”, criticó.

“Siempre hubo en los casos de abuso la necesidad de mantener calladas a las víctimas. Lo vivenciamos por parte del Estado”

M, madre denunciante

“De agosto a octubre de 2018 pedimos ayuda a todo el mundo y nadie nos ayudó”, aseguró M, mostrando una por una a “Río Negro” todas las notas elevadas a ministerios, secretarías, funcionarios, con recibidos y sin respuestas.

“La ministra (Silva) jamás nos llamó. Son todas mentiras. Ella salió a decir por medios nacionales que apenas sucedió el hecho lo apartaron del cargo y que pusieron asistencia psicológica, pero no fue así, no fue inmediatamente”, criticaron.

El pedido de “medidas de contención” se reiteró sistemáticamente por parte de este grupo de madres. “Las nenas no querían ir a la escuela, yo no podía llevar a mi hija a la rastra. Algunas no fueron más por varios meses”, comentó M, y una de las familias se fue a vivir a otra provincia.

Foto: Andrés Maripe

Luego de varios reclamos, la búsqueda de justicia no sólo se direccionó hacia Bernel, que para el 21 de diciembre ya estaba tras las rejas cumpliendo prisión preventiva. Las familias entendían que el Estado Provincial, por acción u omisión, tenía responsabilidad. “Nadie hizo nada, ni Salud ni Educación”, dijo una de las entrevistadas.

Una demanda civil por “encubrimiento y mal desempeño de deberes” contra el Estado y funcionarios públicos; fue la vía que eligieron, en marzo. Se trata de una demanda que involucra a autoridades de Educación de la Provincia, que ya lleva dos instancias de mediación sin resultados positivos.

“Río Negro” consultó a altos funcionarios de la cartera educativa de la Provincia, pero no dieron declaraciones al respecto.

Leandro Aparicio, abogado querellante

La demanda no es sólo contra el Estado sino contra distintos funcionarios que tienen responsabilidad en los hechos”

Leandro Aparicio, abogado querellante

La búsqueda de abogados tampoco fue fácil. “Pedimos ayuda a Unter y nos negaron todo tipo de asesoramiento. Nos cerraron las puertas”, comentó la mujer. A través del sacerdote Cristian Bonin conocieron a los abogados del caso Solano, Sergio Heredia y Leandro Aparicio, que las “adoptaron”, como dicen ellas.

El 6 de diciembre el Ministerio de Educación emitió la primera resolución de creación de un dispositivo para dar un abordaje a la situación. “La fueron a presentar entre bombos y platillos, pero es un proyecto que armamos nosotros, para contener a los niños de la mano de talleres y atención psicológica”. Según las madres, ese dispositivo se creó pero no funciona correctamente.

Mi hija no puede compartir con hombres que no sean de su confianza ni docentes varones . ¿Cómo le hago superar eso a mi hija? ¿cómo le explico que no todos los docentes son iguales?”

N, madre denunciante

“El caso Bernel es nuestra gran batalla y fallaron todos los dispositivos”, balanceó la mujer. “Ni siquiera cambiaron a las nenas de aula. Mi hija no quería acercarse al escritorio, le tenía terror”, lanzó.

La última carta la jugaron con el gobernador, Alberto Weretilneck,en el marco de una visita a Roca a fin de año, ya que las nenas seguían sin atención psicológica. Allí lograron una reunión con el ministro de Salud, Fabián Zgaib.

Foto: archivo

“Entonces tengo que suponer o que son muy hijos de p… que no les importa, o que son muy incapaces; entonces, de las dos formas, se tienen que ir”, concluyó M.

“Ahora ellas están bien”, comentaron sobre las nenas. Cada tanto, hijas y madres se reúnen amistosamente, se acompañan en el dolor.

“Cuando lo metimos en cana ellas se empoderaron. Ahí tomaron valor para salir a la calle”, relató M. El 21 de diciembre fue el antes y el después en el caso.

  • 14 años de prisión efectiva sería la pena máxima que podría pedir la querella en el juicio.

Las líneas de investigación


“La línea de investigación es una, y es que estamos frente a un perpetrador que se aprovechó de su condición de maestro para abusar a niñas que eran sus alumnas, de muy corta edad, indefensas, en diversos ámbitos escolares en los que estuvo, a lo largo de varios años”, sostuvo la fiscal del caso Belén Calarco.

Belén Calarco, fiscal del caso

“Claramente (este caso) va a sentar un precedente”

Belén Calarco, fiscal del caso

Sobre el sustento probatorio, aseguró que el “más importante es la declaración de las víctimas en Cámara Gesell”. Presentará declaraciones de testigos presenciales (compañeras de las víctimas), la declaración de padres y madres, además de la inspección ocular en la escuela.

“También tendremos la palabra de las maestras que asistieron a algunas de las niñas. Contamos con las pericias psicológicas que se realizaron a las 11 víctimas”, dijo la representante de Fiscalía.


El sacerdote que acompañó y valoró el rol de la ESI


Cristian Bonin, un representante eclesiástico de Choele Choel acompañó a las familias denunciantes en el proceso. Siguió de cerca el caso, concurrió a reuniones y fue sostén para las familias.

Cristian Bonin, sacerdote

En diálogo con “Río Negro” aseguró que las familias estuvieron “solas y desamparadas por parte del Ministerio de Educación”.

“Me tocó acompañar a las mamás a la escuela, y vi que esto pasaba. (La reacción institucional) profundizó angustias y abrió nuevos infiernos en la vida de las familias”, opinó.

“La reacción institucional de encubrir al suyo, decir que exageran, que no es tan así, evadir, hace un ruido fuerte. El lugar que propone instancias para madurar en respetos y solidaridades, esa misma institución, es encubridora del violento y es evasora de lo que la familia víctima tiene para expresar”, aseguró el cura de Valle Medio.

“El Estado no actúa, no acompaña, lo que hace es burocratizar el dolor de la víctimas. No hay capacidad real de contención”

Cristian Bonin

“Desde 2015 a 2018 la escuela sabía que Bernel era un abusador que llevaba adelante estas prácticas perversas con niñas de 4° grado y no hubo ninguna intervención, entonces Educación es responsable…”, lanzó el sacerdote.

“Hay cosas que están pasando que no debieran, que son como un nuevo abuso a las niñas y que se prolonga a los familiares, a esto hay que transformarlo porque esto no coopera en clave de salud y justiciacon las familias y la comunidad social”, concluyó.

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