Culpables de femicidio: siete similitudes en los casos de Leticia y Patricia

Los dos hombres que mataron a sus exparejas en 2018 fueron declarados culpables. Bravo, fue condenado a perpetua. Valenzuela aún espera el fallo. Los siete puntos que acercan las historias de Patricia y Leticia.

Fue una semana de mucho dolor en el subsuelo de la Ciudad Judicial por el final de los juicios por los femicidios de Leticia Gómez y Patricia Parra en Roca. Sin embargo, fueron también días de contundentes fallos judiciales por delitos enmarcados en violencia de género.

Prisión perpetua es la pena que el tribunal asignó este martes para el enfermero Mario Bravo por hallarlo autor de “homicidio doblemente calificado, por el vínculo de pareja y por estar enmarcado en violencia de género”, contra Leticia Gómez el 21 de junio pasado.

Por el mismo camino va el obrero rural Eduardo Valenzuela, quien asesinó en octubre pasado a su expareja Patricia Parra en Cervantes. Aún resta el monto de la pena, pero ya fue declarado culpable por “homicidio triplemente calificado” por el vínculo de pareja, por actuar con ensañamiento y por haber ocurrido en el marco de violencia de género.

La fiscalía y la querella anticiparon que pedirán la pena máxima de prisión perpetua para Valenzuela. En unos días más se conocerá si la perpetua está entre las devoluciones del tribunal compuesto por Fernando Sanchez Freytes, Gustavo Quelín y Oscar Gatti.

Los defensores de los femicidas, Pablo Irribarren (Bravo) y Eduardo Luis Carreras (Valenzuela), intentaron demostrar en ambos casos que no había violencia de género y que había atenuantes que pesaban sobre sus defendidos, pero esto no fue lo que los jurados vieron. En ambos casos, pesó fuerte el agravante “violencia de género”.

Siete similitudes

Eran madres

Leticia tenía 25 años, dos hijos, vivía en el barrio Alfonsina Storni e intentaba terminar el secundario. Patricia tenía 56, ocho hijos y vivía en Colonia Fátima (Cervantes), hacía comida para vender y sobrevivir.

Sufrían violencia por parte de sus parejas

Entre ellas no se conocían, pero a un poco más de 10 kilómetros de distancia, la realidad puertas adentro de sus casas era la misma: sufrían violencia de género por parte de sus parejas Mario Bravo y Eduardo Valenzuela, respectivamente.

Habían denunciado ante la justicia

Por eso habían decidido denunciarlos ante la justicia y separarse para rearmar sus vidas. Violencia física, económica y psicológica habían sufrido las dos, acreditada en ambos casos.

Habían logrado órdenes de restricción de acercamiento

Las dos mujeres habían obtenido órdenes de restricción de acercamiento por parte de la justicia para mantenerlos alejados de sus vidas, pero eso no fue suficiente; ya que ambas fueron asesinadas en manos de esos a quienes habían denunciado.

Fueron asesinadas por sus ex

Fue la violencia de género y la asimetría de poder en la pareja lo que los llevó, en distintas circunstancias y con distintos argumentos, a asesinar a sus ex con quienes ambos tenían hijos en común.

A puñaladas

Empuñando armas blancas, en ambos casos, Bravo y Valenzuela, dieron el batacazo final a esa violencia que habían ejercido y que llegó a su punto máximo con el femicidio, uno en junio y otro meses después en octubre.

En la vía pública

Ese último respiro, lo dieron ambas mujeres en la vía pública, en la vereda y a la vista de todos donde fallecieron desangradas, casi al instante.

Daisy Bustamente, hermana de Leticia (izquierda) y Milena Ferreira, hija de Patricia (derecha)

 

 

 

 

 

 

 

“…le dieron perpetua pero mi hermana no está. No me la van a devolver por más que le den 500 años (de cárcel)” Daisy Bustamante, hermana de Leticia, querellante

Las familias de las víctimas acompañadas en ambos casos por el abogado querellante Marcelo Hertzriken Velasco, vivieron como una conquista los veredictos de los jueces, aunque aún la pena en el caso del cervantino, está por definirse.

Sin lugar a dudas, los casos son similares en muchos aspectos: la forma de la muerte, los agravantes del vínculo de pareja, la violencia de género y la denuncia previa de las víctimas, son algunos. La firme convicción en ambos casos de que este final se podría haber evitado, también.

Pero hay más similitudes: son dos mujeres las que estuvieron al frente de la parte querellante para garantizar justicia por las víctimas: Daisy, la hermana de Leticia y Milena, una de las hijas de Patricia.

El fiscal Luciano Garrido fue el representante de la parte acusadora en ambos casos y los juicios y sus sucesivas audiencias se desarrollaron casi en simultáneo en el subsuelo de la Ciudad Judicial, con buena participación.

“Estoy conforme porque se va hacer justicia por mi mamá y va a descansar en paz. Agradezco todo el acompañamiento” Milena Ferreira, hija de Patricia, querellante

  • 3 asesinatos de mujeres hubo durante el 2018 en Roca. Evangelina Cayuleo, Leticia Gómez y Patricia Parra.

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