Quedó preso por abusar sexualmente de su hijastra durante 5 años

Un hombre que cometía abusos con acceso carnal contra una nena, quedó preso en el Penal 2 de Roca tras quedar firme la pena de 12 años que dictó la Justicia.

Los ataques comenzaron en 2005 en Cervantes, cuando la víctima -hija de su expareja- tenía ocho años; y se prolongaron hasta sus 13, aproximadamente.

El hombre fue condenado en abril pasado por “abuso sexual gravemente ultrajante, agravado por ser el encargado de la guarda, y contra una menor de 18 años, aprovechando la situación de convivencia existente, reiterado en un número indeterminado de veces, con concurso ideal por el ser el imputado encargado de la guarda”, sin embargo la pena no estaba firme.

Hace unos días el Superior Tribunal de Justicia rechazó la apelación que presentó el abogado defensor y desde el martes el sujeto está alojado en el pena 2 de Roca, cumpliendo su sentencia.
El fallo fue celebrado por la familia de la joven y por su abogado Marcelo Hertzriken Velasco.

Durante el juicio quedó demostrado que los abusos ocurrían cuando la madre se ausentaba del hogar y el hombre quedaba al cuidado de la menor.

El hombre estuvo libre estos meses y como medida cautelar la Justicia dictaminó una prohibición de acercamiento de 200 metros a la víctima y de llevar a cabo cualquier acción o práctica de violencia psíquica y/o física, como ser hostigar, intimidar, amenazar, dañar, poner en peligro o de cualquier cosa que atente contra la integridad de la víctima.

El fiscal Andrés Nelli que investigó el caso le atribuyó al condenado “haber promovido a la corrupción de la menor. Corromper significa depravar. Son corruptos los actos sexuales prematuros, perversos, excesivos”.

Ahora comienza a efectivizarse la expectativa de justicia que tenía la familia de esta joven y como abogado de la querella estoy plenamente satisfecho”, expresó Velasco.

También destacó que la víctima tras conocer la noticia está muy contenta y “recuperó la confianza en la justicia. Que el abusador esté en la cárcel le da una gran confianza y paz”.

“Durante el juicio pudo enfrentar a su abusador, dirigirse hacia él y describir los actos perversos a los que fue sometida. Esto significó un poder reparatorio para la víctima”, dijo el letrado.

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